Sobre el domingo electoral

AMLO-Peña Nieto
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No hubo carro completo, pero Morena ya tiene dos gubernaturas más. Esta tendencia no se ve que vaya a cambiar, pero hay detalles derivados de la elección del domingo que pueden ser el inicio de nuevos escenarios políticos.

Durango, Aguascalientes y Tamaulipas no son territorio moreno. Particularmente en el primero Morena no pudo ni asomar la cabeza. Sin embargo, es un hecho que en lo general las elecciones del domingo arrojan un balance favorable para el partido del Presidente.

La confirmación de que Morena es la fuerza más importante e influyente del país, le debería llevar a verse al interior y actuar y entender que es un partido político. Morena está a prueba a toda hora porque muchos de sus candidatos han ganado elecciones y ya están ejerciendo el poder, con todo lo que esto implica.

La semana pasada dábamos cuenta de cómo se han agudizado los problemas en dos estados en los que de origen ya cargaban un sinfín de adversidades. Morelos es gobernado por un exfutbolista que surgió de una alianza de Morena, y en Veracruz quien gobierna es producto directo del partido.

El ejercicio del poder ha llevado a los gobernantes a enfrentar sus incapacidades. El desgaste está saliendo muy caro y no se ve cómo se pueda revertir.

Si bien la popularidad del Presidente ayuda, no necesariamente ofrece resultados y beneficios para los habitantes de estos dos estados, quienes si algo ven hoy en su cotidianeidad es más caos del que padecían. Morena no está apareciendo en estos estados como el partido en el poder que es, no se ve la necesaria crítica a lo que pasa y tampoco el apoyo.

Un triunfo electoral no se convierte en automático en gobernabilidad. Se requiere trabajar y entender que se gobierna para todos y ya se tiene que ir dejando la idea de que todo es culpa del pasado; se les está acabando el tiempo de gracia.

Morena debe revisar la experiencia que ya tiene en el ejercicio del poder. El balance es desigual. Los casos de la Ciudad de México y la Presidencia van por otros rumbos. Hay críticas y complejidades, pero en general la gobernabilidad es clara y funciona.

Lo que está pasando en Veracruz y Morelos es parte del balance que se tiene que hacer. Partir de estas experiencias debe mostrar caminos para el cuidado y atención que se deberá tener en los estados en que Morena se llevó las gubernaturas el domingo, Baja California y Puebla.

Uno de los elementos importantes de la elección fue el altísimo abstencionismo. La participación en Puebla apenas alcanzó el 33%, lo que convierte a Miguel Barbosa en gobernador con sólo el 15% del total del padrón electoral.

El triunfo del morenista se fincó en el voto de las zonas rurales, en las  casillas urbanas Enrique Cárdenas superó a Barbosa por cerca de 20 mil votos. El total de votos de la elección fue de 1,527,055. (Información de Rogelio Gómez Hermosillo).

Dos partidos quedaron virtualmente desaparecidos, PRI y PRD. El tricolor se mantiene con cierto vuelo derivado de sus triunfos en pasadas elecciones. Hoy no se ve cómo pueda conservar varias de las gubernaturas que tiene, la tendencia a nivel nacional sin duda ya le es definitivamente adversa; los votantes le enviaron al PRI pruebas de ello el domingo.

El PAN es el partido que hoy aparece como la oposición más fuerte y cohesionada. Quizá se deba a que muchos ciudadanos ven a este partido como una oposición real, y no como una extensión de Morena, como algunos se refieren y ven al PRI y al PRD.

El Presidente, sin estar en las boletas, terminó de nuevo ganando. López Obrador ayuda y mucho, pero los que ganaron deben saber que la responsabilidad de gobernar es de ellos y no de ya saben quién.

RESQUICIOS.

“Éste es mi quinto informe y es el primero que no se da frente al Presidente en 29 años… es la oportunidad que tiene el Ombudsperson de decirle a la máxima magistratura ejecutiva el estado en que se encuentran los derechos humanos”, Luis Raúl González Pérez, presidente de la CNDH.