Tiempos de prudencia y firmeza

AMLO-Peña Nieto
Por:

Se podrá negociar con el equipo del presidente Trump y llegar a acuerdos, los cuales difícilmente serán a nuestro favor, pero las amenazas y los desplantes del empresario-mandatario no van a parar.

Más bien, todo indica que se van a intensificar. Trump quiere reelegirse y sabe que tiene que hablar y actuar bajo el tono que quieren sus votantes. Está empezando a echar a andar su maquinaria ideológica, la misma que le funcionó hace algunos años cuando se postuló a la presidencia de EU; la gran diferencia es que hoy si algo conoce es el camino, en fondo y forma.

Trump tiene muy bien identificados a sus votantes y que pasa por el imaginario colectivo de la gran mayoría de los estadounidenses. Sabe bien que existe un amplio sector en su país que no sólo no lo quiere, sino que también lo desprecia y que se va a jugar su resto en contra de él, particularmente los demócratas, quienes no olvidan la llamada “trama rusa”.

Una encuesta reciente en EU, sobre lo que se consideran los principales problemas en el país, le confirma a Trump que va por el rumbo correcto para reelegirse.

Según el trabajo de Harvard Caps Harris Poll (Tomado de Mauricio Meschoulam), para los estadounidenses el problema en este momento para el país no es ni el terrorismo ni la inseguridad, es la  migración, el 37%. El cuidado médico está en 36% y el terrorismo y la inseguridad tienen 25%; abajito con 23% está la economía y los empleos.

Dato a atender: los tres personajes “favoritos” en la política son  Barack Obama, Joe Biden y Bernie Sanders. Trump está en cuarto lugar a tres puntos de Sanders, su gran inconveniente está en que la  opinión desfavorable hacia el mandatario alcanza un 52%. Recordemos que hace tres años andaba por las mismas, pero ya sabemos lo que terminó pasando.

Queda claro que Trump ha estado creando entre los estadounidenses la idea de que México es el eje del principal problema que perciben. Trump ha venido enfilando sus baterías contra nuestro país para buscar de nuevo uno de sus ejes, que en las pasadas elecciones le ayudó a ganar la presidencia.

La llamada “América profunda” fue la que le dio la victoria, fueron los delegados no el total de votos, los cuales fueron mayoritariamente para Hillary Clinton.

Nuestro país está en medio de este complejo proceso. Nuestra capacidad de maniobra es limitada, el cuidadoso uso del lenguaje que ha venido usando el Presidente es prueba de ello.

Algunos elementos de la relación con Trump, que no con todo EU, están materialmente detenidos con alfileres. López Obrador debe intuir y medir lo que puede pasar ante cualquier imprudencia, como lo dijo el lunes.

Sin embargo, hay cosas que el Gobierno ha dejado de hacer o de plano no les han dado la debida importancia. No necesariamente la mejor política exterior es la mejor política interior, esto quiere decir que por más que este axioma tenga sentido, México como parte del concierto mundial y diplomático, con un pasado altamente reconocido, no puede ni debe aislarse, como bien nos decía el embajador emérito Sergio González Gálvez hace unos días.

Tener un contacto sistemático con el mundo es al mismo tiempo sumar y construir alianzas productivas. Ante Trump los aliados son fundamentales, pero para tenerlos hay que trabajarlos y procurarlos, lo que incluye reuniones como la del G20.

No van a cambiar mucho las cosas. Trump hoy puede lanzar un tuit diciendo una cosa y en media hora lanzar otro para decir lo contrario.

El acuerdo de hoy puede ser el desacuerdo de mañana. Trump se quiere reelegir y se va a llevar al que tenga enfrente, empezando por nosotros. Prudencia y firmeza en eso debemos andar.

RESQUICIOS.

La impunidad y la apuesta por el olvido rondan muy a menudo entre nosotros. Veremos qué sucede con la demanda del IMSS contra el exgobernador de Sonora, Eduardo Bours, por el triste, doloroso e inolvidable caso del incendio de la Guardería ABC en Hermosillo, en junio de 2009.