Inflación 2019: peligro inminente

Apoyo a la economía no es suficiente
Por:
  • arturov-columnista

Desafortunadamente, el año que recién termina queda en deuda con los resultados en materia de inflación. Además de que el crecimiento de los precios al consumidor quedará muy por arriba del límite superior de la banda de tolerancia del objetivo del Banco Central, también persisten presiones importantes que, como lo reconoce la misma autoridad monetaria, impulsan los riesgos al alza sobre la inflación.

En este sentido, el consenso (mediana) de la más reciente Encuesta Citibanamex de Expectativas apunta una estimación de crecimiento anual de los precios al consumidor de 4.9%, para diciembre del año pasado. De ser correcto este dato, la inflación se aceleraría nuevamente, ya que en noviembre, el avance del INPC fue de 4.7% anual. Incluso el subíndice subyacente –que es más fiel indicador de la inflación en el largo plazo-, también se acelera marginalmente hasta 3.7%, desde 3.6% un mes antes.

No obstante, la perspectiva para este año sigue apuntando a menor inflación. Así, el consenso de la encuesta mencionada señala que la inflación para el final de este año será menor, 4.0%, justo en el límite superior de la banca del objetivo del Banxico. Entonces, la pregunta es, si la expectativa es que la inflación continuará su trayectoria a la baja, ¿hay razones de preocupación? Según mi interpretación, si hay elementos que ponen en riesgo la trayectoria de la inflación.

Comencemos por los aspectos favorables que promoverán un menor crecimiento de los precios respecto al año pasado, y que, probablemente, vienen implícitos en los pronósticos del consenso. En primer lugar, los precios de los energéticos no mostrarán un avance tan pronunciado como en el año pasado. Principalmente la cotización de la gasolina tomará un incremento máximo de 4.0% (versus 20.7% del año pasado), en línea con las expectativas de inflación; ello con el fin de mantener su valor real.  En el mismo sentido, la reducción en la tasa del IVA en la zona fronteriza, de 16% hasta el 8%, puede ser un elemento adicional que coadyuve a disminuir la presiones sobre la inflación.

Según cálculos propios, ambos elementos, menor IVA en la frontera y menor crecimiento de los precios de la energía, impulsarán una inflación menor en casi un punto porcentual respecto a la inflación registrada al término de 2018. A ello hay que añadir que la expectativa de crecimiento económico es muy pobre, 1.8%, lo que mantiene la brecha del producto en terreno negativo y, por tanto, significa menor presión al alza sobre la inflación.

Desafortunadamente también existen elementos que impulsarán una mayor inflación. Particularmente, la depreciación y fuerte volatilidad del tipo de cambio registrada hacia el final de 2018, seguramente impacta la formación de precios en el principio de 2019. Asimismo, el reciente incremento a los salarios mínimos, es un elemento que marginalmente contribuirá a una mayor inflación.

Obviamente los efectos favorables a una menor inflación son mayores a los que impulsan al alza, y por ello se prevé que la inflación descienda este año hasta 4.0% al final de este año. No obstante, y en coincidencia con el diagnóstico del Banco de México, el balance de riesgos inflacionarios se ha venido deteriorando de manera progresiva –lo que se ha manifestado en un incremento de las expectativas de inflación-, y a la fecha, los riesgos al alza parecen predominar sobre los riesgos al alza, fundamentalmente por una mayor inestabilidad de la paridad cambiaria. No sería en este sentido, extraordinario, que las expectativas de inflación para este año sigan un camino ascendente. Feliz Año a todos los lectores de La Razón.