Algo va mal

Renato Sales H.

Así tituló su último libro el historiador inglés Tony Judt, fallecido el año pasado. Recuerda en ese texto la frase de Upton Sinclair: “Es difícil que un hombre entienda algo cuando su sueldo depende de que no lo entienda”.

Y dice algo que merece atención: “La mayoría de los críticos de nuestra condición presente comienzan con las instituciones. Dirigen su atención a los Parlamentos, los Senados, los Presidentes, las elecciones y los grupos de presión, y señalan las formas en que se han degradado o han abusado de la autoridad que se les ha confiado. Cualquier reforma, concluyen, debe comenzar ahí. Necesitamos leyes nuevas, sistemas electorales distintos, restricciones a los grupos de presión y a la financiación de los partidos; debemos dar más (o menos) autoridad al Ejecutivo y hallar la forma de que las autoridades, elegidas o no, escuchen y respondan a quienes son su base y les paga: nosotros. Todo esto es cierto. Pero tales cambios han estado en el aire durante décadas. Ya debería estar claro que la razón por la que no se han producido, o no funcionan, es porque los conciben, diseñan y ponen en práctica las mismas personas responsables del dilema”.

Viene a cuento lo anterior por el tercer aniversario cumplido del “Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad”, publicado en El Diario Oficial de la Federación, luego de sesión en Palacio Nacional, con bombo y platillo, el 25 de agosto del 2008.

Ahí se dijo con grandilocuencia, hace tres años que “ … reconocemos que la sociedad mexicana se encuentra profundamente agraviada por la impunidad, la corrupción, la falta de coordinación entre las autoridades, así como por un ambiente de inseguridad y violencia por lo que es necesario establecer un acuerdo que reconozca la integralidad de la estrategia nacional en materia de seguridad pública y como ha sido planteada por la conferencia nacional de gobernadores contemple políticas integrales en materia de prevención del delito, procuración e impartición de justicia, readaptación social, participación ciudadana, inteligencia y análisis legislativo, control de confianza y comunicación”.

También se dice ahí que “Este acuerdo busca no sólo atender lo coyuntural y urgente sino sobre todo, los problemas estructurales que afectan la seguridad y la procuración e impartición de justicia”, para luego establecer nomas setenta puntos cuyo cumplimiento deberán ser supervisados y vigilados por la sociedad civil”.

Algo va mal si atendemos a las cifras. A las que recién divulgara la organización “México evalúa”: De 2007 a 2011 los homicidios presentaron un aumento del 96 por ciento. El secuestro se incrementó en 188 por ciento, las extorsiones 101 por ciento, los robos con violencia 42 por ciento y los robos de automóviles tuvieron una alza de 123 por ciento.

Algo va mal cuando resulta que a las entidades federativas que ya se encontraban en crisis de inseguridad, Baja California, Chihuahua, Sinaloa, Durango y Morelos ahora hay que sumar Aguascalientes, Nuevo León, Colima y Tamaulipas.

Algo va mal si las últimas noticias dan fe de ráfagas de metralleta en Torreón, Coahuila, a la mitad de un partido de futbol con el estadio repleto. Y en Veracruz un padre de familia salva la vida de sus hijos tirándose encima de la granada que los narcos lanzaron para distraer a sus persecutores.

Algo va mal cuando la legislación constitucional es esquizoide y concede derechos y garantías a unos y, a otros, los “enemigos” los trata como la inquisición trataba a sus reos.

Algo va mal cuando los encargados de investigar los delitos tienen que ser sometidos a exámenes de control de confianza pero no los jueces, ni los diputados, ni los ministros, ni los senadores.

Algo va mal cuando la federación, directa e indirectamente, decide responsabilizar a las entidades federativas del incremento delictivo.

Algo va mal cuando la gente que marcha para reclamar que las autoridades no actúan, compra en su recorrido, a sabiendas, mercancía robada, y el empresario pide seguridad y más policías y le paga una fortuna a su contador, un “mago” para evadir impuestos.

Algo va mal cuando la gente reclama que nada se hace ni se hizo para investigar el robo de su vehículo pero no recuerda sus placas.

Algo va mal.

rensal63@hotmail.com

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