Martes 22.09.2020 - 13:13

Así será (creo) el debate

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Pablo Hiriart

El domingo veremos a un López Obrador en la legítima batalla por ubicarse en el segundo lugar de las preferencias, y para eso tiene que actuar como tal.

AMLO se va a presentar como la alternativa a Peña Nieto y contra él descargará su metralla.

Va a rehuir la confrontación directa con Josefina Vázquez Mota.

Dirá él que el PRI y el PAN son la misma cosa y apostará a forzar un tú a tú con Peña Nieto. “Las dos opciones en estos comicios somos usted y yo”, podrá decir. Y de ahí se seguirá.

Hay quienes esperan a López Obrador con ataques directos y puntuales a la vida privada de Peña Nieto durante el debate.

Discrepo. No lo hará por dos razones. Una, no es su estilo. Y dos, el revire puede resultarle sumamente adverso.

AMLO atacará a Peña “por lo que representa”. Dirá que es el candidato de la oligarquía (no creo que use el término mafia), de las televisoras que lo quieren imponer en la Presidencia y lo acusará de todos los males del país.

Podrá enseñar algún documento o grabación que tenga impacto mediático para, de esa manera, prolongar el debate hasta los días subsecuentes y exprimir a Peña en su periódico aliado en estas elecciones (que no es La Jornada) y en MVS con Carmen Aristegui.

Habrá que ver cómo hace AMLO para explicar por qué ataca al PRI, partido de oposición desde hace doce años, y no al PAN, que gobierna desde hace dos sexenios.

A Peña Nieto seguramente lo veremos a la defensiva. Sin excederse en las respuestas a obuses que va a recibir.

Peña se equivocaría si quiere mostrarse como un polemista pendenciero.

Su apuesta debería estar en mostrarse como un político que será buen Presidente. Que no se va enganchar en provocaciones, tolerante a la crítica y capaz de convivir con quienes serán oposición.

Josefina es un misterio. Todo depende de a quién haya escuchado más en estos días.

Tiene que salir a hacer el contraste de los gobiernos del PAN y los del PRI, no hay duda de eso. Resaltará lo bueno de los suyos y lo negativo del “pasado” y del “presente” priista, personificado en los gobernadores.

El éxito de esa estrategia está sujeto a un factor de estilo.

Si es la Josefina articulada y serena que conocemos, puede salir del World Trade Center como la sólida segunda en la carrera presidencial. Pero si elige el camino del enojo airado, se va directo al tercer lugar.

¿Por qué? Porque el papel de fajador callejero no es el suyo. Si pierde el estilo pierde el debate.

phl@3.80.3.65

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