Carolina Monroy y el trabajo en tierra

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Por:
  • bibiana_belsasso

Carolina Monroy está acostumbrada a las adversidades que representan dedicarse a la política. Lo entendió cuando de niña se acercó a su abuelo y le dijo que quería dedicarse al servicio público. Recibió una carcajada por respuesta, no porque dudara de su capacidad, sino porque pocas mujeres lo hacían en el Estado de México.

Ahora, de cara a la disputa por la candidatura del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para la gubernatura del Edomex, Carolina sabe que volverá a enfrentar numerosas adversidades y cuestionamientos, pero no necesariamente por su desempeño en la administración pública, sino por su parentesco con el Presidente Enrique Peña Nieto.

“Es una terrible falta de respeto. Tengo 31 años de servicio público, me acompañan los hechos. Ciertamente tengo una línea de parentesco muy lejana con el Presidente de la República, una relación ciertamente cercana, pero no me parece que un parentesco cercano o lejano tenga por qué cancelar oportunidades construidas”, me dijo Carolina, en una charla que sostuvimos durante la semana.

En sentido contrario, lo que Carolina me dijo, es que su intención de suceder a Eruviel Ávila tiene que ver con la preparación que gracias a sus años de trabajo ha logrado.

“Me he preparado para eso toda mi vida, porque tengo una carrera, porque me asiste una profunda vocación, porque tengo una gran respeto y cariño por mi tierra, porque inicié desde los cargos más sencillos, más modestos de la administración pública, porque me he formado sola”, me narró Carolina.

Cuando le pregunté acerca del tipo de gobierno que pretendería poner en marcha, remarcó que cree en la reconstrucción de lo que Jean-Jacques Rousseau definió como el contrato social.

“Creo tener un proyecto de gobierno que sirva a mi estado, que posibilite la reconstrucción de la sociedad, la unidad que debe existir entre sociedad y gobierno, que nos permita reorientar lo que hoy ocurre en muchas colonias, pueblos, barrios, municipios, donde necesitamos vivir en paz”.

Otra de las banderas que enarbola Carolina Monroy tiene que ver con la eficacia y transparencia que se ha desempeñado en sus anteriores puestos.

Asegura que las administraciones que lideró como directora del Instituto Mexiquense de Cultura y en el Instituto de Seguridad Social del Estado de México nunca estuvieron bajo sospecha de corrupción: “La honestidad es una decisión personal y he sido una mujer honorable toda mi vida y lo he probado”.

¿Y a qué se debe esta insistencia sobre la honestidad?, le pregunté a Carolina.

“Recibí de mi padre, Agustín Monroy, el prestigio que da un nombre de gente decente. Me dejó un nombre impecable y jamás me permitiría, no me imagino siquiera, manchando el propio nombre, porque amo a mi familia”, me respondió tajante.

Otra de las facetas que tocamos durante nuestra conversación fue la de su labor en el mundo de la cultura y de los medios de comunicación. Carolina fue directora general del Instituto Mexiquense de la Cultura de 2001 a 2005 y en 2006 pasó a la titularidad del Sistema de Radio y Televisión Mexiquense.

“Me tocó iniciar una importante época en el Sistema de Radio y Televisión Mexiquense. Pude poner a funcionar cinco nuevas radiodifusoras, inicié toda la etapa de transformación tecnológica pasando del sistema análogo al digital, con inversiones muy importantes de algunos cientos de millones de pesos que significaba la modernización de un medio de comunicación que llegó a ser, en su momento, el medio de comunicación público de mayor audiencia del país”.

De su colección de anécdotas, hay una que a Monroy le encanta relatar. Es aquella de cómo se construyó el Puente de las Cazuelas, ése que da la bienvenida y despide a los visitantes de Metepec, municipio de origen de Carolina.

Cuenta que lanzaron una convocatoria abierta a colonias, pueblos y barrios para que donara cada quien lo que quisiera, un plato, un jarro, alguna pieza de barro, desde luego, hecha en Metepec.

“Así reunimos poco más de ocho mil piezas. Compramos otro tanto por cuenta del ayuntamiento y se juntó con otro de los maestros alfareros. Fue así que forramos nuestro Puente de las Cazuelas”.

Con esa analogía, sumando voluntades, es que Carolina espera ir ganando la simpatía de la gente que le permite tender un nuevo puente, esta vez a la gubernatura del Estado de México.

Carolina Monroy es una mujer que cuenta que ha recorrido su estado haciendo mucho trabajo en tierra, que conoce las necesidades de los mexiquenses y para trabajar por ellos busca la gubernatura.

bibibelsasso@hotmail.com

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