China y los derechos humanos

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Hace unos días publicó Eduardo Navarrete en La Jornada (7 de enero) la propuesta de crear dos listas a propósito del desempeño económico frente a la crisis. La que incluye talento, decisión y creatividad la encabezaría China; la contraparte, México. Coincido con el prestigiado economista y embajador, quien sabe del asunto como pocos. Sin embargo, China tiene un déficit cuando de derechos humanos se trata y ya sabemos lo caro que resulta hacer políticas económicas al margen de los ciudadanos.

Apenas ayer el gobierno norteamericano presentó una queja formal por el ataque cibernético, denominado “Operación Aurora”, que sufrieron varias empresas norteamericanas; al parecer, el embate incluía a Symantec, Yahoo y Google. Pero sólo esta última ha dado la batalla bajo la bandera de la privacidad y los derechos humanos.

Amnistía Internacional (AI), Human Rights Watch (HRW) y Reporteros Sin Fronteras (RSF) coinciden en que el autoritarismo del gigante asiático no conoce límites: desde la libertad de prensa, la capacidad de disentir, hasta la privacidad cibernética son ignoradas por el régimen. ¡Ni Twitter, YouTube o Facebook escaparon del Index de páginas prohibidas!

Así, el ataque cibernético cimbró el mantra de la Net Generation, “Googleo luego existo”, pues la credibilidad de la marca se vio menguada cuando salieron a la luz sus vulnerabilidades: desde la fragilidad del correo electrónico hasta sus devaneos con la censura.

Al parecer, Google abandonará ese mercado; intenta salvar su nombre y poner límite a la incontenible violación que de los derechos humanos hace China; ¿por qué un gigante de la comunicación se atreve a reconsiderar su relación con el totalitarismo más grande del mundo mientras que Washington mantiene intactas las relaciones? La retirada de la empresa del mercado chino es más rentable que el desprestigio internacional; la penetración de Google allí es aún pequeña: entre 20% y 30% y ventas de apenas 300 a 400 millones de dólares. En cambio, Washington encuentra en China a un interlocutor clave con Corea del Norte y un aliado en el tema del cambio climático.

Hay ciertos códigos, modos y límites que posibilitan la coexistencia; los derechos humanos son el canon mínimo de convivencia de un mundo secularizado. Pero economía y derechos humanos han de ir de la mano; por ello propongo al embajador Navarrete remarcar este rubro en su lista… con seguridad, cambiaría el líder de la primera; desafortunadamente, México seguiría encabezando la lista negra.

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