Jueves 24.09.2020 - 09:28

Claves para entender la tragedia en Charlottesville

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

El fin de semana pasado vimos imágenes que parecían sacadas del capítulo de historia de la Segunda Guerra Mundial, de nuestros libros de historia: conjuntos de personas con antorchas encendidas que exigen el respeto a su blancura; otros grupos de ciudadanos se les oponen; enfrentamientos.

El saldo, la muerte por atropellamiento de Heather Heyer, además de las 19 personas heridas. Un país dividido, nuestros migrantes en riesgo y la comunidad internacional fraccionada.

Hay más de mil grupos de odio racial que, diariamente, son monitoreados por la CIA. Durante los últimos meses, los más activos han sido el Ku Klux Klan, los Neonazis, la Alt-Right, Vanguardia América; han utilizado tabloides —Breitbart News— y cadenas de televisión —Fox News— como megáfonos para sus ideologías racistas.

Las agresiones de estos grupos se dirigen a los judíos, a los afroamericanos y a los latinos; rechazan la diversidad religiosa y la idea de multiculturalismo. También atacan la diversidad sexual y la descalifican con la etiqueta de “ideología de género”; son enemigos acérrimos de los feminismos.

Los supremacistas, en todas sus versiones, rechazan a los latinos por prietos, a las feministas por traidoras a la familia, a los trans por enfermos, a los gays por perversos, a los judíos por avaros y a los musulmanes por infieles. Todas estas adjetivaciones están equivocadas, son crueles y dan muestra de la intolerancia de los grupos radicales que no han entendido que la civilización exige respeto por el otro y fraternidad entre los ciudadanos del mundo.

Desde que Trump asumió la presidencia, los supremacistas han aumentado sus ataques: desde profanaciones a cementerios judíos, pintas en museos de historia afroamericana, discursos de odio que han derivado en crímenes de odio. Estos grupos perciben que esta administración está alineada con sus valores y en deuda, pues piensan que sus votos fueron decisivos en la victoria del magnate. Traducen el Make America Great Again (MAGA) por Make America White Again.

El ex “grand wizard” del Ku Klux Klan, David Duke, fue quien convocó, azuzó y promovió la manifestación del viernes pasado, en Charlottesville. Su grupo se siente tan seguro bajo la presidencia de Trump que, a diferencia de otras ocasiones, no se cubrió el rostro pues se sabe inmune frente a la ambición electoral del presidente.

Además del saldo de violencia y el desgaste social, lo que está en riesgo son los pilares de las sociedades como las construimos desde 1945. Las ideas de igualdad, de multiculturalismo, de cosmopolitismo quieren ser sustituidas por rancios paradigmas que encuentran en la pigmentación de la piel motivos de ordenación política: un país de blancos y para hombres blancos cristianos capitalistas.

La insuficiente declaración de Trump dejó entrever que ha entregado los principios del partido republicano a las exigencias de los supremacistas blancos. Espero que esta nueva ofensa despierte las conciencias de los congresistas republicanos y sepan poner un freno al presidente.

Y no, no es un gran negociador, mucho menos un estadista. Trump no es más que un cuenta votos.

* Profesora Investigadora de la Universidad Anáhuac.

valeria.lopez@anahuac.mx

Twitter:@ValHumanrighter