Viernes 23.10.2020 - 05:59

El error de fingirse Gandhi… sin serlo

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

En su afán por mostrarse diferente a sus adversarios, como poseedor de una honestidad inmaculada, el candidato de la izquierda más radical (CNTE, anarcos, manifestantes por el NO a todas las obras en la CDMX…) termina por separarse también de quienes quiere que lo elijan Presidente en 2018.

AMLO aboga, “como lo decía Juárez”, por “la justa medianía”, aunque quienes viven en la justa medianía en México lo hacen con miedos que él no padece, según su propia declaración 3de3 (la patrimonial, la fiscal y la de intereses), que hizo bajo protesta de decir la verdad.

Porque declaró no tener propiedades, ni auto, cuenta de cheques, tarjetas de banco, hipotecas o seguro médico. Él no sufre pensando en si enferma, si el salario alcanza para la renta, si rebasa la fecha de pago para la tarjeta y le cobran intereses, en si se sobregira su tarjeta de crédito, en pagar la escuela.

Esa obsesión por parecer diferente no sólo lo coloca en las antípodas de quienes viven de verdad en la justa medianía, sino que los obliga a preguntarse cómo se las arregla AMLO para vivir en la justa medianía si no tiene auto, cuenta de cheques, tarjetas, hipotecas ni seguro médico.

AMLO estuvo internado en un hospital privado, en diciembre de 2013, por un infarto al miocardio; meses después viajó a Florencia, Italia, para ver museos, y este 2016 fue de nuevo a Italia para visitar El Vaticano, a Cuba para pasear y a Estados Unidos para llevar a su hijo pequeño a un partido de las Grandes Ligas y ver jugar a su ídolo Big Papi.

¿Cómo cubrió todos esos gastos? Porque aquí hay de dos:

1.- Si los pagó él ¿de dónde sacó los recursos?

2.- Si los cubrió alguien más ¿quién fue?

Como dirigente de Morena, AMLO consume recursos del erario por las prerrogativas que reciben los partidos, y es jefe político de alcaldes y delegados que otorgan contratos sin obligación siempre de someterlos a concurso, así como de legisladores que aprueban o no leyes.

Es decir, AMLO puede estar envuelto en conflictos de intereses, al asegurar en su declaración 3de3 que vive del aire y, por otro lado, llevar un tren de vida cada vez más alejada de la “justa medianía” que propugna. Y el conflicto de interés es uno de los temas que más importan de la 3de3.

Por eso también llama la atención que no diga en qué trabajan sus dos hijos adultos: ¿Están conectados en alguna alcaldía o delegación, viven de los recursos que recibe Morena del erario, laboran en alguna empresa privada que recibe contratos de las alcaldías o delegaciones de Morena?

Porque si no es así, la 3de3 infiere que él mantiene a los dos hijos mayores de edad, de acuerdo con los parámetros establecidos por el Instituto Mexicano para la Competitividad y los ciudadanos que promovieron esa iniciativa.

Además, durante los últimos seis años AMLO gastó mil 200 millones de pesos en “donativos”, según sus propios reportes al INE, pero no pagó un solo centavo de impuestos, siendo que la ley plantea impuestos para el caso de los “donativos”.

Y a su tesorera, Yeidckol Polevnsky, le fueron hallados 90 millones de pesos en las cuentas 40124893790 de Inbursa y 446856268 de BBVA Bancomer.

Nada de esto sería noticia en otros personajes que no se venden como apóstoles o faquires, pero sí en alguien que se asume como tal y… más que eso aún: que finge ser Gandhi sin serlo.

Es lo que ocurre a quienes creen que la única verdad es la suya.

ruben.cortes@3.80.3.65

Twitter: @ruben_cortes