Jueves 24.09.2020 - 06:22

El Twitter en tiempos violentos

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Elisa Alanís.

Entiendo la preocupación de amigos, amigas y colegas ante los insultos, el odio y hasta la enfermedad que se vierte en las redes sociales, pero defiendo con convicción este espacio de libertades.

Es aquí en donde parece materializarse en nuestro país un concepto moderno y amplio de libertad de expresión como eje fundamental de la convivencia democrática.

Un derecho que hasta este momento se encuentra restringido por intereses y regulaciones deficientes, como las del ámbito electoral, o bien por un control informativo gubernamental y privado.

Por ello el rápido desarrollo de las redes sociales demanda definiciones en cuanto a los límites deseables y necesarios que esta libertad debe tener, sin perder su presencia, vitalidad y fuerza.

En lo personal, tengo una historia que en su momento compartiré por tratarse, de acuerdo a lo anterior, de un tema de interés público. No la puedo dar a conocer ahora porque existe una investigación judicial de por medio que aún no concluye.

Estoy en posibilidades de comentar que durante aproximadamente año y medio, hasta el momento en el que la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal tuvo un nombre de probable responsable, recibí en mi cuenta de Twitter (y en las cuentas de los lugares en donde he trabajado: IEEM, ForoTV, Canal Judicial, Diario La Razón, IFE, Canal del Congreso, etc.) mensajes cuya intención fue dañarme en el ámbito profesional y personal y lastimar a seres queridos, incluyendo a menores de edad.

No en pocas ocasiones me recomendaron abandonar Twitter. No lo hice.

Decidí levantar una denuncia de hechos contra quien resulte responsable porque, como en cualquier otro ámbito, el maravilloso espacio de las redes sociales no puede quedar al margen de la ley y a merced de la impunidad.

Creo profundamente y defiendo los derechos y las libertades. Para proteger la libertad de expresión, la dignidad humana, para garantizar el derecho a la privacidad, etc, nuestro gran cobijo siguen siendo la Constitución, nuestras leyes y los tratados internacionales que hemos suscrito.

Por una parte, el anonimato no debe ser cobijo de delincuentes, hostigadores o de quien pretende dañar y, por otra, debemos mantener a las redes como la esfera plural, igualitaria y transformadora que es.

El Twitter es mucho más que odio, calumnias, difamaciones e insultos de algunos.

Como dijo Albert Einstein: “El problema del hombre no está en la bomba atómica, sino en su corazón”.

Y más allá de ser una herramienta indispensable para informarnos y expresarnos, es un espacio lúdico, que rescata también el ingenio, la sátira y el humor que poco vemos, o no existe, en los medios de comunicación tradicionales.

Surgen los poetas, cronistas, periodistas que refrescan con espontaneidad y creatividad la contienda hacia la Presidencia, una final de futbol, los debates, el vía crucis en Iztapalapa, el día a día…

¡Hay tuiteros y tuiteras geniales!

elisa.alanis@3.80.3.65

Twitter: @elisaalanis