¿Fue “humillado” el Presidente?

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Por:
  • javier_solorzano_zinser

¿Realmente el Presidente Peña Nieto fue “humillado” por Donald Trump en la llamada que sostuvieron el 27 de enero pasado, la cual dio a conocer a detalle The Washington Post? Démosle una segunda vuelta al tema y

van algunas precisiones al “Quebradero” del viernes.

Todo lo que pase por el presidente Peña Nieto no es casualmente susceptible de crítica e incluso escarnio. Van por lo menos tres años en que la sociedad le ha tomado distancia al mandatario, no se le reconoce nada porque además de verlo como una nueva versión de villano favorito se suman las torpezas que ha cometido, algunas imputables a él y otras tantas a su equipo.

El gabinete de Peña Nieto no ha sido necesariamente solidario con su jefe.

Pareciera que el Presidente es único responsable de todo lo que ocurre en su administración. Los altos funcionarios del gobierno optan por el silencio en asuntos que les son propios y al final todo termina en la última puerta de un gobierno, como diría Felipe González.

Lo último es el socavón. El problema grave es el hecho mismo en donde murieron dos personas, lo cual se pudo haber evitado. El otro problema, no menos importante, en que está metido el gobierno es el desaseo informativo con el que se han manejado.

Es cada vez más difícil tener una idea equilibrada de lo que hace el gobierno. Su problema de comunicación con la sociedad ya es endémico. No hay hecho en lo que va del sexenio que no haya pasado por la confusión y la irritación ciudadana debido, entre otros muchos factores, a la pésima comunicación que ha establecido con la sociedad.

La suma de todo esto tiene mucho qué ver con la forma en que se ve, se quiere ver y se interpreta la conversación que sostuvo Peña Nieto con Donald Trump. No hay justos medios porque el propio gobierno mexicano es el que se ha encargado de eliminarlos.

En lugar de dar a conocer detalles de la llamada cuando se dio a conocer la primera filtración, vía Dolia Estévez, lo que se hizo fue responder a la interpretación de la llamada en lugar de dar detalles de la misma.

La filtración no salió de México, como lo explicó la periodista, lo que hacía posible que tarde que temprano se conociera a detalle. Había que salir al paso porque además leyendo el texto de The Washington Post el gobierno no tenía nada qué esconder.

La conversación muestra por una parte a un Presidente imprudente boquiflojo, autoritario, entremetido en temas de nuestro país (completamente fuera de lugar decir que Peña Nieto pudiera estar seis años más en la presidencia).

Por el otro lado estaba un Presidente que trataba de ser prudente y diplomático. Lo que se aprecia es que cada presidente estaba en su propio juego y que particularmente Trump hablaba y no escuchaba.

A pesar de esto, ¿cuál es la razón por la que subyace la idea de que Peña Nieto fue materialmente arrollado en la conversación?

La respuesta es multifactorial, pero coloquemos como una buena razón el que, cada vez que se reúnen o hablan, Peña Nieto sale perdiendo para la opinión pública nacional, y quizá hasta internacional.

El gobierno va a tener que cargar hasta el final del sexenio con todo esto y más. Su imagen está deteriorada, no se le reconoce nada, no hay equilibrios y además se le trata de desacreditar, en muchas ocasiones con razón, en función de lo que hace y no hace, particularmente por las elecciones del año que viene.

Difícilmente cambiará la tónica hasta el final del sexenio, no se ve por dónde, el gobierno no se ayuda.

 Resquicios. Así nos lo dijeron el viernes:

Nuestro objetivo es proteger y denunciar la violencia contra niñas y niños. México ha tomado el reto formando una comisión que definió 31 acciones para poner fin a la violencia. No se puede aceptar la “normalización” de la violencia, como ha venido sucediendo. El plan es hasta el final del sexenio, pero debería durar hasta 2030 al menos.

Dora Guisti. Jefa de Protección UNICEF México.

solorzano52mx@yahoo.com.mx

Twitter: @JavierSolorzano