Gasolina y electricidad, consideraciones para el Banco de México

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Las presiones para el tipo de cambio no ceden; se han convertido en una constante, y cotizaciones por arriba de 19 pesos podrían influir en la decisión del Banco de México de ajustar a la alza su política monetaria, si observa un traslado hacia los precios y riesgos de que la inflación presente un fuerte repunte.

En la semana pasada el mercado financiero operó con altibajos, logrando un cierre positivo las operaciones del mercado accionario y negativo las de dinero, aunque no devastador. El nerviosismo por la proximidad un alza en las tasas de interés en Estados Unidos y la debilidad del crudo siguen siendo el talón de Aquiles del mercado de divisas, mientras los inversionistas bursátiles han reaccionado positivamente a las noticias de crecimiento.

El viernes, el gobierno estadounidense dio a conocer que la tasa de desempleo en julio fue de 4.9% (sin cambios, respecto al mes anterior), al tiempo que se abrieron 255,000 puestos de trabajo y se registró un alza salarial; lo cual deja ver que la encomia estadounidense mantiene un crecimiento constante, pero seguro, un camino absolutamente positivo para cualquier economía.

Lo anterior sugiere que las exportaciones mexicanas podrán mejorar en el futuro y no hay razón para que disminuyan las remesas (los principales ingresos del país); al tiempo que eleva la expectativa de que suban las tasas de interés en Estados Unidos antes de que termine el año, y porque no …en septiembre.

Esta última idea se convierte en un factor negativo para el mercado de dinero, porque un alza en las tasas de interés de la mayor economía del mundo ajustará el costo financiero nacional y eleva la tasa de cambio. Y esto se convierte en un serio problema.

La depreciación (o devaluación) de la moneda se vuelve en un problema cuando se convierte en una constante, porque refleja que la producción nacional no es solida y porque refleja la existencia de dudas por parte de los extranjeros.

En esta semana el Banco de México llevará a cabo su reunión de política monetaria (el dato más relevante para las operaciones del mercado financiero) y pese a que no se espera un aumento en la tasa objetivo, podría darnos una sorpresa.

Es importante considerar que el mandato del Banco de México es contener la inflación, no el tipo de cambio (aunque también trabaja en ello), y su meta es que ésta fluctúe alrededor de un alza de 3% (+/- un punto porcentual), de tal forma que si observa que el comportamiento de precios se puede distorsionar en el mediano a largo plazo seguramente tomará la decisión de un alza.

Los puntos más bajos de inflación, en 12 meses, se observaron en diciembre pasado, desde entonces, el laza de precios mantiene un comportamiento alcista moderado. Además de las presiones del tipo de cambio y su traslado hacia los precios, el Banco de México deberá considerar el impacto de los incrementos de las gasolinas y electricidad.

irasema.andres@3.80.3.65

Twitter: @IrasemaAndres