La demagogia del rector Narro

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Por:
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Pablo Hiriart

El rector de la UNAM pidió a la PGR que investigue los hechos violentos ocurridos el lunes en la Facultad de Filosofía y Letras, lo que es una manera poco elegante de evadir el problema.

El problema, y lo sabe Rectoría, es que desde hace casi 15 años el auditorio Justo Sierra está en manos de grupos radicales, violentos, que han privatizado el espacio público de los universitarios.

Si hay violencia entre ellos es porque son bandas de maleantes que han sido consentidas por las autoridades de la UNAM.

No más de 60 fósiles tienen tomado, desde hace 15 años, un espacio que pertenece a 330 mil estudiantes de la UNAM y al personal académico y de servicios.

Es una jugarreta de mal gusto que el rector José Narro quiera que la PGR investigue lo que sucede desde hace tres lustros a unos cuantos metros de la Torre de Rectoría, donde tiene sus oficinas.

Narro sabe perfectamente que ese auditorio fue tomado por grupos radicales, originalmente liderados por los denominados comités Cerezo —en honor a los hermanos Cerezo Contreras, que ponían bombas en sucursales bancarias, ligados al EPR.

Hace cinco años los ocupantes del auditorio Justo Sierra tuvieron una pugna y se dividieron el espacio físico en dos: uno para los Cerezo y otro para los anarquistas.

Después se quedaron los anarquistas con todo el auditorio, y la madrugada del lunes los antiguos ocupantes quisieron recuperarlo a golpes, tubazos, balines y palos.

En esa golpiza las autoridades de la UNAM tienen responsabilidad, por omisión.

Por dejar que los violentos privaticen el espacio de todos, tienen responsabilidad.

Por hacerse de la vista gorda ante los delitos que ahí se cometen, tienen responsabilidad.

La reportera Jaquelín Coatecatl, de La Razón, publicó ayer que la mañana del lunes se exhibieron, afuera del auditorio, por lo menos 200 envases de cerveza (útiles para hacer bombas incendiarias), vino tinto, ron, supuestos carrujos de mariguana, pipetas, embudos, mecheros, balas y casquillos.

Ninguna novedad. Aquí lo hemos publicado en diversas ocasiones. Ahí hay anarquistas que usan el auditorio para preparar sus incursiones violentas en las calles de la ciudad de México. Hay miembros del EPR.

Se promueve y se predica la violencia en un recinto que debiera ser para la discusión de ideas, para la expresión cultural y el despliegue de la inteligencia.

Lo novedoso es que ahora el rector quiere que investigue la PGR, como si el problema estuviera en saber quién empezó con los golpes.

El rector tiene la obligación de devolver el auditorio a la comunidad que encabeza, y por tanto debe solicitar el desalojo del auditorio Justo Sierra. Lo demás es demagogia.

phl@3.80.3.65

Twitter: @PabloHiriart