Viernes 23.10.2020 - 02:56

La historia de los tres conejos y la CNTE

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Por:

Heliodoro Morales, un campesino zapoteca de Tlacolula de Matamoros, Oaxaca, lleva seis meses preso y le esperan nueve años por haber matado… tres conejos en un bosque de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

Al leer la nota de El Universal es inevitable pensar en los líderes de la Sección 22 en Oaxaca que acaban de salir de prisión, pese a que 70 días de protestas de la CNTE obligó a cerrar a más del 40 por ciento de las empresas en Guerrero, Michoacán, Chiapas y el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Uno de los liberados, Juan Carlos Orozco, estaba preso por motín, daño en propiedad ajena y contra el consumo y riqueza nacional, en la toma de las instalaciones de la Junta Distrital Electoral en Tehuantepec y en las instalaciones de la refinería Antonio Dovalí, en Salina Cruz.

Sólo en el primer trimestre, Orozco Matus cobró 31 mil 168 pesos, aun cuando no dio clases y se dedicó a encabezar marchas y cerrar calles y carreteras en Guerrero, Michoacán, Chiapas y el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Otro de los liberados, Othón Nazariega, robó libros de texto gratuito, bloqueó y dañó la planta de Pemex e instalaciones militares, por lo cual su salario es de 14 mil 626 pesos y en el primer trimestre percibió 53 mil 884 pesos.

Sin embargo, el MP exige nueve años de cárcel para Heliodoro por matar tres conejos en zona federal donde existen vestigios arqueológicos y prehispánicos.

¿Sí? ¿Vestigios? Pues entonces ¿cuántos años tocan a los vándalos de la CNTE que rompieron un jarrón de bronce del siglo XIX, que se encontraba en Paseo de la Reforma y cuyo costo de restauración es incuantificable?

¿O para aquellos quienes desbarataron una puerta de la SEP considerada “bien histórico” y que data de 1731?

Los autores de ambos destrozos siguen cerrando carreteras y cobrando del erario sin trabajar, mientras a Heliodoro el juez le exige un dictamen antropológico que demuestre que no es un peligro para la sociedad, y por el cual el campesino zapoteca debe pagar más de 100 mil pesos.

Resulta curioso que el líder oaxaqueño de la CNTE, Rubén Núñez, nunca ha impartido clases, pero gana justamente 100 mil pesos mensuales por dos plazas en una escuela de Putla, una comunidad donde 75.3 por ciento de sus habitantes vive en pobreza extrema.

Pero Núñez está a punto de salir de la cárcel de mediana seguridad en la que se encuentra desde hace dos semanas cerca de su casa, porque así lo exige la CNTE.

Y a Heliodoro le esperan nueve años por matar tres conejos, porque no tiene quien lo defienda.

Con esa vara aplicamos justicia.

ruben.cortes@3.80.3.65

Twitter: @ruben_cortes