PISA nos pisa

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Por:
  • javier_solorzano_zinser

Los resultados del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, PISA, evidencian lo que se sabe: la educación en el país está severamente rezagada. Los estudiantes de 15 años de secundaria o educación media superior difícilmente alcanzan a estar arriba de la media en lectura, ciencia y matemáticas.

El informe muestra que no hay avances significativos en comparación con la evaluación de hace tres años. Es lógico porque muy pocas cosas se han hecho en este periodo.

La lógica también radica en que para que una reforma educativa pueda entrar de lleno en el proceso de enseñanza-aprendizaje se requiere de al menos diez años. Eduardo Backhoff, consejero del INEE, nos dijo ayer que hay pocos avances. En lectura la evaluación está en 59%, que es un poco más de lo que se obtuvo hace tres años.

A decir del consejero, uno de los elementos a destacar es que la cobertura escolar creció, hay más alumnos en las escuelas, muchos de los cuales pertenecen a los sectores populares. Se ha detectado que están iniciando o reintegrándose al proceso escolar.

En el balance general somos de nuevo los últimos en la OCDE. En el plano regional estamos por debajo de Chile y Uruguay, estamos a la par de Costa Rica y Colombia y por encima de los otros países de la zona, apunta Backhoff.

Ver lo que pasa en el exterior y compararlo con lo que pasa en el país, en ásta y otras áreas, para lo que sirve es para tener referentes. Al final lo que realmente debe importar es lo que hacemos nosotros mismos.

El país llevaba décadas sin que se atendiera o tocara la educación. Era como un tótem al que sólo se le veía y al cual no se podía mover o cuestionar, más por los arreglos entre los líderes sindicales y el poder político, tanto federal como estatal, que por los anhelos y las convicciones de los propios profesores. Quienes saben perfectamente lo que ourre en el aula son los maestros, a quienes muy contadas veces se ha consultado.

Uno de los grandes elementos a destacar de la reforma educativa es que se coloca a la escuela en el centro y en ella como ejes a los propios maestros, a los estudiantes y a los padres de familia; es una vieja y nueva ecuación.

Lo que muestra la evaluación de PISA es el brutal rezago de una franja de la educación, lo cual se extiende a mayores y menores niveles de escolaridad.

Ejemplo de ello es que cuando los estudiantes egresan de la secundaria o de la preparatoria tienen una preparación en muchos casos deficiente, lo que obliga a que en los niveles a los que acceden se tenga que volver a empezar en áreas de conocimiento que se suponen superadas y aprendidas.

Los escenarios ponen de manifiesto la necesidad de hacer valer la reforma educativa integral. Para revertir el estado de las cosas se requiere de tiempo y paciencia, pero sobre todo de discutir lo verdaderamente importante.

No todo está para arrumbarse o tirarse. Hay muchos elementos positivos que se tienen que retomar. A la reforma educativa si algo le puede faltar es el convencimiento de todos los que conforman la nueva ecuación del proceso educativo.

La prueba PISA nos vuelve a evidenciar que estamos estancados. La reforma educativa no es la panacea, pero es el elemento medular para echar a andar un nuevo proceso que le urge al país. PISA nos pisa y nos desnuda y confirma que durante décadas hemos tenido a la educación en la covacha.

 RESQUICIOS. Así nos lo dijeron ayer:

* Dos de los bloques licitados que se encuentran cercanos a la frontera se los llevó una empresa paraestatal china, lo cual veremos si no provoca “algo” debido a los tiempos que se viven en EU con Trump. Si bien las licitaciones le van a traer ganancias a Pemex sin invertir, lo obligan a compartir el 60%; la petrolera se va a quedar con el 40%. En función de las pasadas licitaciones de la misma ronda uno y con las expectativas que existían se puede decir que el resultado fue bueno: Fluvio Ruiz, especialista en temas energéticos.

solorzano52mx@yahoo.com.mx

Twitter: @JavierSolorzano