Sábado 28.11.2020 - 04:57

El poderoso hijo de López

Indignación y transformación
Por:

José López Portillo es autor de un libro de memorias en el que se retrata a sí mismo con una asombrosa mezcla de ingenuidad y cinismo. Uno de los momentos más impactantes de la obra es cuando narra la manera en la que decidió que su hijo, José Ramón López Portillo, fuera Subsecretario de Programación y Presupuesto hacia el final de su mandato. Cuenta el expresidente que el entonces secretario del ramo, Miguel de la Madrid, le pidió que José Ramón fuese el encargado del puesto.

López Portillo le dijo que no y le señaló los riesgos evidentes: al Presidente lo acusarían de nepotismo y al secretario de querer halagar al primero para asegurar su candidatura presidencial. Según López Portillo, De la Madrid insistió en dos o tres acuerdos en los que le “suplicó” que le permitiera el nombramiento, ya que “no había otro prospecto”. Al final el Presidente cede “después de mucho porfiar con plena conciencia de lo que ocurría, pero también seguro de que el mejor hombre para ese puesto era José Ramón.”

Sorprende de la narración que López Portillo no ignorara que la propuesta de De la Madrid era una astuta maniobra política y que, al mismo tiempo, estuviera convencido de que su hijo era, en efecto, el mejor hombre para el puesto. Años después de haber dejado la presidencia, López Portillo seguía pensando que no había nadie en el país más adecuado para el cargo que ese muchacho con quien compartía las decisiones más fundamentales de política económica.

Sin embargo, dadas las circunstancias del sexenio de López Portillo, sería incorrecto describir la jugada de De la Madrid como un caso burdo de adulación. Por el contrario, respondía a una lógica política elemental dentro de un régimen personalista. Todo mundo sabía de la enorme influencia que tenía José Ramón sobre su padre. Meter al joven dentro de la estructura del gobierno era una manera de anticipar sus movimientos y, por lo mismo, de poner un poco de orden en la impredecible acción presidencial. En el video del último informe de gobierno de López Portillo se puede observar que sentado junto a José Ramón estaba el otro subsecretario del ramo, Carlos Salinas de Gortari. Más que una coincidencia en el orden de los asientos, da la impresión de que lo que buscaba De la Madrid era tener a alguien de su confianza cerca del poderoso hijo del Presidente.

Hoy en día nos parece ridículo que el emperador romano Calígula hubiera querido nombrar cónsul a su adorado caballo Incitatus. Pero, sin pretender ofender a nadie, humano o animal, el nombramiento de José Ramón López Portillo como subsecretario respondió a esa perversa lógica antirrepublicana. Sería una desgracia que volviéramos a tener en Los Pinos a alguien que otorgue tanto poder a su propio hijo.