Provocan gays la penúltima cruzada

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La polémica PRD vs. PAN-Iglesia por la posibilidad legal de que parejas homosexuales puedan adoptar niños reviste interés especial porque es una de las últimas cruzadas ideológicas de la política nacional, sumida en un pragmatismo cada vez más rudimentario.

Es erróneo encerrar este disentimiento en asuntos de fe, como algunos de sus protagonistas. Tendría que ser entendido como una discusión acerca de si la libertad tiene que ser con orden o si sólo puede admitir lo que acepta la ley.

Es de agradecer, pues la porfía. Sobre todo en momentos en que para los partidos políticos la ideología importa poco, según demuestran las alianzas que empiezan a ser consideradas “engendros” y “experimentos”.

Que eso son las coaliciones PAN-PRD en Oaxaca, con el obradorista Gabino Cué de candidato, y en Hidalgo con la foxista Xóchitl Gálvez, ambos apuntalados por la operación de… René Bejarano, hombre de sobornos y corrupciones probadas legalmente.

Y la de Zacatecas, integrada por el PT-PRI-PVEM para enfrentar a la poderosa maquinaria de la perredista Amalia García e impulsada por el ex priista y ex perredista, ahora petista y obradorista Ricardo Monreal.

La selección del candidato saldrá de un coctel ideológico: el obradorista del PT David Monreal, los paredistas del PRI Miguel Alonso Reyes y Esau Hernández y el beltronista verde Carlos Puente.

En medio de este circo sobresale la controversia PRD vs. PAN-Iglesia, siempre que excluya a quienes, a falta de ideas, recurren a la difamación, como el asambleísta del PRD Víctor Hugo Romo, que acusó al extinto cardenal Corripio Ahumada de tener hijos.

La esencia está en lo que defienden la izquierda honesta y la derecha verdadera: la primera, el derecho de todos a gozar de las mismas posibilidades, o sea, la igualdad; y la otra, que esas posibilidades deben ser con orden, o sea que hay reglas y se respetan.

El mejor ejemplo de la contradicción lo da el líder perredista Jesús Ortega, cuando dice que las acciones legales generadas por los matrimonios entre homosexuales tienen que ser resueltas en el ámbito jurídico.

Pero la ley también está comprometida con las mayorías. En ese caso, las encuestas de BGC y GEA-ISA con ineludibles: 71 y 74 por ciento de los capitalinos, respectivamente, desaprueban la adopción por parte de homosexuales; mientras que apenas el 19 por ciento la aprueba.

Quiere decir que la aprobación de la posibilidad legal de que las parejas homosexuales puedan adoptar niños, por parte del PRD en el DF, tuvo que ser de cara a los capitalinos y preguntándoles su opinión, nunca a nivel de conciliábulos políticos.

Porque eso de pensamiento de derecha o de izquierda es un asunto de tensiones: controlarlas es el papel de la política.

Ahora el PRD las generó.

ruben.cortes@3.80.3.65

agp