Foto: MAUG
El Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara (UdeG) exhibirá a partir del próximo jueves “El fuego y el hielo”, muestra de la artista tapatía Ana Luisa Rébora, en la que deja ver tanto su madurez creativa como el dominio alcanzado en diversas técnicas.
Conformada por 56 piezas, la muestra incluye obra gráfica: monotipia, litografía y chincolés, además de intervenciones digitales, platos y jarrones de cerámica y una escultura.
La UdeG informó que el público podrá apreciar cómo su estancia entre Noruega y México ha incidido en su producción plástica, la cual tiene una cercana relación con el expresionismo nórdico y con la escuela mexicana.
Precisó que en Noruega, cobijada por un bosque neblinoso, lejos de la ciudad y de toda su infraestructura, pinta con óleo y acrílico en grandes lienzos.
En Guadalajara, la artista ha encontrado en el taller de grabado de José Gutiérrez, el lugar propicio para elaborar, año con año desde 2009, una vasta serie de monotipias en las que ha explorado combinaciones y técnicas cada vez más complejas y, al mismo tiempo, más ricas en resultados.
Con ello se ha permitido hacer litografías y trabajar la técnica llamada chincolé.
La institución educativa recordó que la monotipia, llamada así porque de cada lámina se obtiene una sola impresión de buena calidad, es un procedimiento de estampado que consiste en pintar con tintas directamente sobre la plancha, se estampa o algún tipo de incisión, que da como resultado una sola estampa que puede ser modificada con otros elementos: lápices de color, pastel, acuarela, etcétera.
Chine-colle (o chincolé), por su parte, es una técnica gráfica en la que la imagen se transfiere a una superficie de papel de arroz que se une a un soporte más pesado, por lo general papel de algodón, en el proceso de impresión, cuyo propósito es destacar los detalles más finos de la placa grabada y proporcionar un color de fondo detrás de la imagen.
Destacó que las cinco intervenciones que se incluyen en la muestra son un homenaje de Rébora al artista noruego Edvard Munch, con cuya obra se identifica.
Las piezas de cerámica las realizó en el taller de Jesús Guerrero Santos, en Tonalá, donde también elaboró la escultura incluida en la exposición, en tanto la obra gráfica la trabajó en el taller de José Gutiérrez.
Originaria de Guadalajara, Jalisco, Ana Luisa Rébora tiene una trayectoria artística de más de 35 años, con alrededor de 80 exposiciones individuales y colectivas, y ha expuesto en museos y galerías de México, República Dominicana, Argentina, Dinamarca, Alemania, Estados Unidos, España, Eslovenia y Noruega.
Indicó que desde 1998 reside buena parte del año en este último país, y durante el invierno se traslada a su ciudad natal.
Entre los reconocimientos que ha recibido se cuenta la certificación como artista que recibió en Noruega, que se entrega sólo a un selecto grupo de artistas noruegos, y en Guadalajara, en 2011 se le otorgó el galardón “Irene Robledo García” en la categoría de Arte y Cultura.
En su obra, Rébora cultiva paisajes interiores, gestualidad, grafías dosificadas, colores que de pronto estallan y conforman un mundo pictórico a un tiempo austero y rico, simple y complejo, moderno y primitivo, que amplían los horizontes de la interpretación.
La exposición “El fuego y el hielo” será inaugurada el próximo jueves a las 20:00 horas, en las salas 8, 9 y 10 del Museo de las Artes, donde permanecerá hasta el 24 de mayo.
Paralelo a la exposición se realizarán talleres de escritura e identidad en torno a la obra de Rébora, así como visitas guiadas.
