El seductor, un remake para Kidman y Coppola

5ed63574a4be9.jpeg
Foto: larazondemexico

Bien dicen que si haces el remake de una gran película siempre saldrás perdiendo y esta no es la excepción. Porque a pesar de que estamos conscientes de los alcances creativos y la gran habilidad para manejar el lenguaje cinematográfico propios de Sofía Coppola, estos no son suficientes para evitar que la sombra de la obra que realizará Don Siegel en 1971 —sobre la novela de Thomas P. Cullinan—, haga palidecer su propuesta a la hora de la ineludible comparación, sin embargo hay mucho para reivindicarla.

Es cierto, las posibilidades de la historia de un soldado herido que es acogido por una comunidad de mujeres en donde se incluyen niñas y adolescentes, que al ver rota la armonía de su vida cotidiana, explotan en reacciones que recorren los escabrosos caminos del deseo y la venganza, aquí se pierden entre la reflexión y lo contemplativo.

[caption id="attachment_489705" align="alignleft" width="300"] Kirsten Dunst, Angourie Rice y Addison Riecke son parte del elenco.[/caption]

La fascinación paisajista de la directora, que eso sí, logra visiones sugerentes y seductoras, redunda en una depuración estilística que va extinguiendo la intensidad de un relato cuyos apuntes hacia temas que van del despertar sexual, a la perversión y la crueldad, se queden sólo como una promesa incumplida, y resulta un tanto previsible. Sin embargo, la película que fue presentada en el pasado Festival de Cannes —mismo que la directora visitará por primera vez siendo una niña y de la mano de su célebre padre—, luce una corrección apabullante y cuenta con la participación de Nicole Kidman —como la directora de una casa victoriana en medio del bosque— y Collin Farrell —en el papel de un miembro del ejército yanqui—, quienes como de costumbre, se ponen a la altura y ofrecen interpretaciones llenas de matices, con una vitalidad contenida y bien enfocada. Por otro lado, si bien la directora no logra mantener la tensión del desarrollo, en cambio juega con la ambigüedad de los sentimientos en los personajes, aprovecha las disyuntivas a las que dan pie las situaciones y recurriendo a la ironía, termina hilvanando una especie de cuento oscuro que se plantea como una inteligente reivindicación de género, desde el punto de vista actual, pero sin traicionar la época que le sirve de escenario.

Así pues, esta nueva versión de El Seductor, aunque carece de la audacia, la potencia emocional y la intensidad narrativa de la original, todo lo compensa con elocuencia visual y un tratamiento minucioso, que le posiciona como un decoroso ejercicio fílmico, ideal para quienes buscan piezas sofisticadas.

Temas: