Admirar el juego desde otra cancha: la de la memoria, las historias, el diseño y la cultura compartida, porque el futbol inicia mucho antes de que ruede el balón, nace en un cartel, en la arquitectura de un estadio, en la textura de un jersey.
Bajo esta premisa nace Futbol: Diseñando una pasión, la primera exposición de la agenda mundialista en la Ciudad de México que se inaugura hoy en el Museo Franz Mayer. Recorre la historia de los mundiales celebrados en el continente americano desde una mirada distinta: la del diseño que ha dado forma a una de las pasiones deportivas más compartidas del planeta.
“Es un viaje en el tiempo de nostalgia y de los recuerdos de todas las personas en torno al futbol. Está dividida a través de las once copas mundiales en América y algunas que salen de la historia oficial, pero que eran fundamentales, como el mundial no oficial femenil del 71”, explicó ayer en conferencia de prensa la directora del recinto, Giovana Jaspersen.
El recorrido comienza con la primera Copa Mundial en Uruguay 1930, con el imponente Estadio Centenario y su póster art déco, uno de los primeros indicios de que el futbol también se construye desde lo simbólico.
Las escalas clave en México 1970 y 1986 no podían faltar, donde la identidad nacional convirtió el evento en una experiencia que trascendió la cancha: el primer balón de 32 paneles, butacas originales del Estadio Azteca, llaveros de Pique —la mascota del 86—, entre otras piezas, honran la memoria de cuando el país fue anfitrión mundialista.
A través de más de 250 piezas —uniformes históricos, balones, carteles— y 120 fotografías, la exhibición revela que cada jugada también tiene un proceso detrás. En ese sentido, Giovana Jaspersen subrayó que “ha avanzado la tecnología y nos deja ir construyendo una historia social y cultural en torno al juego. Entre una idea y un gol hay mucho diseño, y al final podemos decir que hay mucho diseño, pero también hay muchísima pasión”.
- FUTBOL: DISEÑANDO UNA PASIÓN
- DÓNDE: Museo Franz Mayer
- CUÁNDO: del 25 de marzo al 16 de agosto
- COSTO: $180
Una de las principales apuestas del proyecto es reunir a distintas generaciones en un mismo espacio de convivencia, como si de un partido se tratara. “Sabemos que la muestra será una exposición intergeneracional. Es ideal para que una persona de la tercera edad pueda ir con alguien de una generación menor, y que ese alguien pueda ir con la siguiente y que se genere una conversación entre ellos acerca, no sólo del futbol, sino de su propia historia vinculándose con el juego”, comentó Giovana Jaspersen.
Uno de los núcleos más significativos se sitúa fuera del relato oficial: el Mundial Femenil de 1971 en México, que reunió a más de 110 mil personas en el Estadio Azteca. Desde ahí, Futbol: Diseñando una pasión propone una revisión crítica de las narrativas dominantes, muy presentes en la parafernalia del balompié.
“El museo está muy enfocado en buscar la perspectiva de género y la inclusión, ser conscientes de que cuando hablamos del Mundial asumimos que son de hombres cuando ya existen mundiales femeninos. Las mujeres nunca tuvieron el foco y siempre tenían que ir en contra del sistema para lograrlo”, señaló Ana Carolina Abad, coordinadora de exposiciones del museo.
Como en la cancha, la concepción y desarrollo de la exposición no estuvo exenta de desafíos y el principal fue “tratar de abarcar tantos momentos históricos y un rango de tiempo tan amplio y al mismo tiempo”, explicó Ana Carolina Abad. “Es mucha información que queríamos que fuera presentada de manera atractiva, contenerla toda y ponerla de forma que el público la sienta atractiva fue el mayor reto”, añadió.
En ese proceso, se buscó visibilizar a quienes suelen quedar fuera de los reflectores, que casi siempre se enfocan en jugadores y directores técnicos. “Queríamos dar conciencia de todas las personas que hay detrás de quienes meten gol. ¿Quién diseñó el estadio, la playera, los tachones…? Todas esas personas están invisibilizadas o damos por hecho su trabajo. Nuestra vocación es decirle a la gente: en esto hubo personas que lo pensaron, se tomó esta decisión por tal razón, no es casualidad, no nació de la nada”, detalló Ana Carolina Abad.
La exposición apela a la memoria y a la capacidad de asombro, frente a una nueva justa mundialista en propio campo. “Permite que personas a las que no les gusta el futbol recuerden, pero no por el futbol per se, sino por lo que se generaba alrededor, que ahora es parte de una historia personal”, añadió.