Un aviso de Ediciones Era a sus clientes sobre su imposibilidad de subsistir tras 66 años de existencia y el posterior anuncio de reducir al mínimo sus operaciones, puso en el centro dos problemáticas que enfrenta la industria editorial independiente en México: el desplome de ventas por los cambios que se han dado en el mercado del libro a raíz de la pandemia y la falta de librerías para colocar títulos.
A esas problemáticas se suma una política gubernamental de libros a bajo costo, la disminución de coediciones, el cierre de sucursales de la red de Educal y falta de apoyos para participar en ferias como la de Guadalajara, la del Zócalo y la de Minería, señaló a La Razón Marlene Zertuche, presidenta de la Alianza de Editoriales Mexicanas Independientes (AEMI). Además de la competencia desigual que viven las librerías pequeñas frente a plataformas como Amazon y Mercado Libre, agregó Claudia Bautista, presidenta de la Red de Librerías Independientes.
- El Dato: Actualmente, tres plataformas concentran el comercio digital de libros en México: Mercado Libre, Amazon y Buscalibre. Las librerías no pueden competir con sus precios.
“No siento que la industria editorial en México, en cuanto a las editoriales independientes, esté agotada, pero sí hay dificultades estructurales. Creo que todas estamos ante problemas de distribución. Cada vez hay una baja en librerías. Es una industria que por mucho tiempo ha trabajado en un sistema precario. También hay pocos apoyos”, explicó Marlene Zertuche, presidenta de la AEMI, que aglutina a 17 sellos de este tipo en la Ciudad de México, Morelos, Baja California, Jalisco, Zacatecas y Nuevo León, incluidos Bonilla Artigas Editores, Tilde Editores, La Cartonera Editorial y Trilce, entre otros más.

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A esta situación se han agregado políticas públicas, a través del Fondo de Cultura Económica (FCE), dirigido por Paco Ignacio Taibo II, que han tenido efectos colaterales para las editoriales independientes, como los libros a bajo costo de nueve o 20 pesos. La AEMI no se opone a esos esfuerzos, pero sí pide que se considere a las empresas que no tienen los alcances de los grandes emporios editoriales.
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“Ha habido decisiones en los últimos años que han afectado a la industria del libro. No es un problema que el Estado publique libros baratos, que se subsidie el acceso a la lectura. El problema es cuando aparecen estos programas y se desarrollan sin considerar las condiciones de las editoriales independientes. No consideran, por ejemplo, que finalmente hay como una especie de competencia.
“Cuando estamos en una feria de libro, nuestros ejemplares cuestan 200 o 150 pesos, el consumidor va a optar por comprar uno de nueve pesos”, comentó Marlene Zertuche, quien junto con Lily Preciado también dirige el sello independiente jalisciense Typotaller.
La primera etapa para fusionar la Red de Librerías de Educal con las sucursales del FCE también ha surtido efectos en las editoriales independientes, que encontraban beneficios que no tenían en las grandes cadenas. Taibo II ha afirmado que Educal “empezaba a generar deudas con las editoriales. Se había vuelto un cuello de botella. La fusión tendía a resolver esto, que lo mejor se salvaran, sus librerías, la bodega y librobuses”. Llegó a tener 90 y en 2023 registraba 72.

“Las librerías Educal eran un medio de distribución que teníamos las editoriales independientes por las condiciones que eran muy favorables, pero se han ido cerrando. Por ejemplo, cadenas como Gandhi te cobran 50 o 60 por ciento de tu precio de venta al público. Educal cobraba menos. Podías mandar tus libros a un lugar y ellos los distribuían a todas sus librerías. Sí ayudaba a distribuir y el porcentaje de venta era mayor”, explicó.
A lo anterior se agrega que tampoco tienen apoyos para participar en los cuatro encuentros más grandes del país: la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la Feria Internacional del Libro del Zócalo, la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería y la Feria Internacional del Libro de Monterrey.
“En Guadalajara, un stand de nueve metros cuadrados te cuesta 60 mil pesos. Es muy difícil pagar una suma, es casi imposible. Hacemos esfuerzos para ir, pero es la misma tarifa que le dan a editoriales como Planeta y no estamos en las mismas condiciones. Un apoyo sería, por ejemplo, un descuento a los stands colectivos”, dijo.
Si bien ve estos obstáculos, Marlene Zertuche también reconoce que las editoriales independientes siguen resistiendo. La prueba más clara es la aparición de nuevos sellos, como el suyo con seis años de existencia, o la permanencia de otros por décadas, como Mantis Editores, enfocado en la poesía, género del que poco se ocupan los grandes grupos.

ENFRENTAN COMPETENCIA. Del otro lado del mercado, pero con carencias similares, están las librerías independientes, que muchas veces son el vehículo para las editoriales pequeñas. Desde la pandemia han visto cómo los cambios en el consumo les han impactado, como la compra de libros por plataformas, la lectura de ebooks o las cifras de lectura estancadas en el país.
“Definitivamente, la pandemia transformó la manera en que se consumen libros. Ha aumentado la venta en años posteriores, pero no es a través de las librerías, al menos no de las independientes. Han llegado plataformas como Amazon que ofrecen velocidad y precio. A veces en Mercado Libre se entrega el mismo día y se dan grandes descuentos. Los lectores modificaron sus visitas a las librerías”, apuntó en entrevista Claudia Bautista, presidenta de la Red de Librerías Independientes (RELI).
Para regular, coincidieron, se debe hacer valer el precio único estipulado en la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, en la que en 2023 se amplió su vigencia a 36 meses a partir de la impresión o reimpresión. Para libreros y editoriales, esta medida lograría acabar con la competencia desigual.
Los indicadores reflejan lo que observan desde la RELI; por ejemplo, en 2024, 74 por ciento leyó libros impresos y 26 por ciento, digitales, según el último informe de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem).

Por otra parte, según el informe del Módulo de Lectura 2025, 30 por ciento de la población lectora adquirió el material regalado o prestado, 33 por ciento compró un ejemplar nuevo y 23 hizo una descarga gratuita. Además, el mayor porcentaje de la población lectora lo concentran personas entre 12 y 24 años con 36.7.
“Nadie está poniendo el dedo en la falta de espacios para comercializar fondos como los de Era, que no son tan comerciales”, advirtió la presidenta de la RELI, que aglomera a 56 librerías en todo el país, tanto físicas como digitales.
Claudia Bautista señaló que todo el ecosistema del libro necesita de una “política pública general, que tome en cuenta los ámbitos económicos, tributarios, de seguridad social del país. La creación de más lectores, porque nos damos cuenta como libreros de que se venden libros, pero casi siempre son los mismos. Se ha privilegiado mucho la cuestión de la gratuidad del libro frente a otros aspectos que también contribuyen a la generación de lectores. Algo básico es que se escuche a quienes estamos todos los días metidos en esta actividad”.
Aunque éste es un primer acercamiento a lo que ocurre con el ecosistema del libro en México, tanto la RELI como la AEMI observan que es primordial contar con estadísticas más completas para conocer qué ocurre en el sector independiente de la industria del libro.
Ahora que el caso de Ediciones Era llegó a la conferencia de la Presidenta Claudia Sheinbaum, la editora Marlene Zertuche dijo que espera que pueda ser el punto de partida para impulsar una política pública.


