En Guanajuato, Guanajuato
Lo que para el colectivo francés (LA)HORDE implicó seis meses de trabajo que incluyó talleres, en la versión mexicana de Room with a View los 17 bailarines lo lograron en un mes de residencia para encontrar la esencia de esta coreografía, que “está hecha para sentir mucho, resistir y movernos”, cuenta Aimé Irasema Sánchez, luego de poco más de dos horas de ensayo previo a una de las funciones de la gira que hará una próxima parada en el Teatro del Bosque Julio Castillo el 24 y 25 de octubre.
Aunque los artistas pasaron por arduas jornadas de trabajo para aprenderse la coreografía, ya después de varias funciones, esa tarde que reciben a La Razón se sienten motivados. Gritan emocionados: “¡Ya llegamos, Cervantino!”.
Comienzan a acomodar sus pertenencias y una de las intérpretes canta contenta: “Ni una sola palabra / Ni gestos ni miradas apasionadas...”. Lo más difícil ya pasó, han encontrado de manera orgánica cómo son las “mecánicas del movimiento” o “cómo afrontar los movimientos que implican riesgos físicos”.
Antes de cada función siempre hay algo por afinar. En esta ocasión, el asistente artístico y coreográfico Vitto Giotta hace precisiones sobre en qué punto exacto deben caminar durante una de las escenas; o aprovecha para indicarle al bailarín Hazael Sánchez cómo debe moverse. Hace la secuencia que Hazael ve con atención y luego repite hasta que el asistente artístico sonríe y le dice: “¡Yes!”.
Ya está en el teatro la imponente escenografía que evoca a una cantera de mármol lista para ser pulida. A través de ésta, el productor RONE esculpirá los paisajes electrónicos y emocionales de esta coreografía.
Después de media hora llega el momento de correr toda la obra de principio a fin. El equipo técnico se prepara y cada uno de los bailarines toma sus lugares. “¿Alguien tiene una liga que me preste?”, grita una bailarina.
Antes de iniciar, Vitto Giotta les dice: “La función es esta noche, estén inteligentes; sin hacernos daño y tomando conciencia”. Comienza la música y lo primero que se ve es al DJ en la estructura junto a una bailarina que permanece en un trance rave durante más de 20 minutos sin parar la intensidad, al tiempo que ocurren distintas escenas en las que hay amor, tensión, rechazo y pasión.
Aunque la obra implica una resistencia física todo el tiempo, para César Brodermann, quien es parte del elenco, “ha sido lindo ver qué ofrecemos los talentos y cuerpos mexicanos”.
“La energía sí es muy distinta. La obra habla mucho de la resistencia, de la colectividad, de la manifestación y, si bien, la protesta sucede en todas partes del mundo, nos atraviesa un contexto latinoamericano, mexicano”, complementa Aimé Irasema Sánchez.
Hay una diversidad de estilos de cada bailarín: hip-hop, break dance, artes circenses y danza contemporánea, entre otros más. También está lo intergeneracional; se conjuga la experiencia con el ímpetu. El más joven tiene 21 años y el mayor 36.
En el caso de Aimé y César hay un reto particular, el dueto con una representación de la violencia sexual y física. “No fue un tienes que hacerlo, sino cómo te sientes. Logramos platicar con uno de los chicos del papel original de César y nos dijo: ‘Sean pragmáticos’”, cuenta la bailarina.
Luego de interpretar la parte más oscura de la pieza, hacen una pausa. El ambiente es como estar en un parque de diversiones. Para despejarse, bailan juntos, hacen alguna acrobacia o un split) o cantan. Dos bailarinas acostadas entonan “Cien años”.
Tras ese breve descanso, entran de nuevo a sus roles. Reflejan el poder de la colectividad y la lucha social. Cuando el ensayo termina, gritan de emoción y se secan el sudor.
“El cansancio es natural, pero siempre salimos extasiados al final y con ganas de ir de fiesta”, dice agotado pero sonriente Brodermann.
La felicidad viene no sólo de lo que les genera esta obra, sino de saber que el talento puede con ese desafío y más. En la noche La Razón, coincide con Hazael Sánchez, él sonríe al expresar que se siente orgulloso de haber sido elegido entre 250 bailarines que hicieron audición, pero todavía más al saber que cuando el ojo se puso en México para traer la obra, los codirectores de (LA)HORDE confiaron que en este país se iba a lograr.
Room with a View aborda los feminicidios, las luchas feministas y las manifestaciones sociales. Es una coproducción del Conjunto Santander de Artes Escénicas y MOVES.
Room with a View
Cuándo: 24 y 25 de octubre
Dónde: Teatro del Bosque Julio Castillo del CCB
Horarios: sábado a las 19:00 horas y domingo a las 18:00 horas

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