Función doble en Bellas Artes

Histórico regreso de la Martha Graham Dance Company

LA AGRUPACIÓN de danza más antigua de EU presenta un programa que incluye una de las obras más radicales del repertorio, Lamentation; celebra en México 100 años de existencia

ESCENA de Lamentation, de Martha Graham.
ESCENA de Lamentation, de Martha Graham. Foto: Mackenzee Osborne y especial

Un acontecimiento histórico para la danza en México ocurrió ayer, el regreso después de 45 años de la Martha Graham Dance Company, cuya fundadora creó algunas de las mayores coreografías del siglo XX. El público en el Palacio de Bellas Artes estaba expectante, pues vería algunas de las piezas que revolucionaron este arte a inicios de los años 30.

Antes de comenzar la función, subió al escenario de la Sala Principal Janet Eilber, directora artística de la agrupación, quien compartió emocionada: “Nos enorgullece ser la compañía de danza más antigua de Estados Unidos”. Además destacó que “Martha Graham es reconocida como una de las grandes mentes creativas del siglo XX”.

La agrupación, que celebra su centenario con una gira que incluyó a nuestro país, fue fundada por Martha Graham, pionera de la danza moderna que creó obras que aún tienen una fuerza política en la actualidad; siempre buscó mostrar la esencia de las emociones. Eso fue lo que apreciaron los asistentes ayer.

LA BAILARINA al inicio de la coreografía Chronicle, de la pionera de la danza.
LA BAILARINA al inicio de la coreografía Chronicle, de la pionera de la danza. ı Foto: Especial
UNA DE LAS INTÉRPRETES, en We the People, de Jamar Robets.
UNA DE LAS INTÉRPRETES, en We the People, de Jamar Robets. ı Foto: Especial

El programa inició con Dark Meadow Suite (1946), de Martha Graham. Janet Eilber compartió que es una obra que “explora la conexión con uno mismo” y tiene “un carácter ritual”, que incluso se relaciona con México, país que no sólo exploró para la pieza, sino porque la música fue compuesta por Carlos Chávez.

  • EL DATO: GRAHAM expandió su danza al colaborar con el escultor Isamu Noguchi, el actor y director John Houseman y los diseñadores de moda Donna Karan y Calvin Klein.

Seis bailarinas aparecieron en el escenario para luego dejar a un bailarín, quien a veces parecía emular a una escultura griega. En una parte de la obra, en parejas, fue visualmente hermoso ver a ellos en flor de loto sosteniendo a ellas con los pies, mientras las intérpretes lanzaban su cuerpo hacia adelante con uno de sus brazos extendidos.

Después tocó Lamentation (1930), los cuatro minutos con los que Martha Graham cambió la danza para siempre al centrarse en la emoción humana y la evocación escultórica. En palabras de Janet Eilber, es “de las más radicales obras”.

  • 120 Minutos duró la función en la Sala Principal del palacio

Una bailarina apareció sentada al centro del escenario, cubierta con un traje tubular elástico de color púrpura; sólo sus manos, pies, parte de su torso y cara estaban descubiertos. Los gestos eran sencillos, pero cargados de emoción y simbolismo: llevar su torso hacia alguna dirección, cerrar los puños y casi unirlos o inclinarse mientras llevaba su mano cerca del rostro.

Fue conmovedor ver esta pieza, observar a la bailarina expresando ese duelo del que es difícil salir y en el que uno puede sentirse atrapado como ella en esa tela elástica, pero también es darse cuenta de cómo se puede resistir.

Esos minutos, breves, pero demoledores emocionalmente, provocaron los gritos y aplausos del público; algunos por primera vez veían en vivo esta coreografía que transformó la danza.

Luego se dio paso a We the People (2024), de Jamar Roberts, demostrando que la Martha Graham Dance Company se mantiene viva por la capacidad que tiene, no sólo para seguir difundiendo el legado de su fundadora, sino por dialogar con artistas de hoy.

Con bailarines vestidos de mezclilla

—atuendo que representa a la clase trabajadora— y música de Rhiannon Giddens, la obra muestra la fuerza de la colectividad y la manifestación.

En esta pieza, el silencio y la música —bluegrass o country— son los territorios a través de los cuales los cuerpos —en conjunto o en parejas— se mueven con fuerza representando la protesta social o el gozo de estar en comunidad: zapatean o golpean su torso o sus piernas; o se quedan quietos.

Finalmente, la función terminó con Chronicle (1936), obra que Martha Graham creó el mismo año que declinó su participación en los Juegos Olímpicos de Berlín en rechazo al fascismo en Europa. En una época en la que diversos artistas han alertado sobre el ascenso de la ultraderecha en ese continente y en medio de diversas protestas sociales y con las guerras en Ucrania y Gaza, esta pieza demostró por qué a 90 años sigue vigente.

  • EL TIP: WE THE PEOPLE, de Jamar Roberts, es el puente con el legado de Martha Graham. Conversación con Chronicle.

La puesta comienza con una bailarina sobre una estructura portando un vestido negro, estira los brazos y se levanta. La vestimenta es amplia y le permite crear figuras con su cuerpo hasta que termina envuelta con la doble vista de ésta, de color rojo, evocando la sangre de la guerra.

La pieza se caracteriza por los contrastes: en el color de los vestuarios, negro para el grupo de bailarinas y blanco con negro para la solista. También se refleja en los movimientos: secuencias en líneas verticales, en círculos o grupos en direcciones contrarias; o cuando se evocan las marchas militares.

En la tercera parte de la obra, una bailarina vestida de blanco se sube a una estructura y alrededor de ella están las intérpretes con vestuarios negros.

Cuando finaliza, el público estalla en gritos y aplausos. Es la función de las 16:00 horas; las ovaciones no son tan efusivas, pues seguramente en la presentación de la noche acudirían coreógrafos y bailarines, la plana mayor de la comunidad dancística capitalina.


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