LA VENERACIÓN a la Virgen, a los santos protectores y la búsqueda de esperanza a través de las imágenes sagradas no son expresiones exclusivas de México. A miles de kilómetros, en Chequia, estas creencias también dan forma a esculturas, pinturas y objetos que hoy nos permiten reconocer similitudes entre ambos pueblos. Este el punto de partida de dos exposiciones que llegan al Museo Nacional de las Culturas del Mundo y que se pueden visitar a partir de hoy.
- 18 Piezas etnográficas de todo el mundo resguarda el museo
“La devoción popular cristiana ha generado una rica cultura material en distintas partes del mundo, con puntos en común que van más allá de las particularidades locales. El público encontrará muchas similitudes con las expresiones de la religiosidad popular mexicana”, señaló Reynier Valdés Piñeiro, curador de la exposición en un recorrido por la muestra.
Entre las expresiones más singulares destacan figuras de madera, grabados, relieves de cerámica, esculturas y pinturas realizadas sobre vidrio mediante una técnica que consiste en pintar sobre la cara posterior de este material.
La recuperación de estas piezas también representa la continuidad de una relación cultural entre ambos países. “La colección de la antigua Checoslovaquia llegó a contar con una sala permanente y se convirtió en expresión de una relación que hoy estamos fortaleciendo y renovando, lo que nos permite entender que la cooperación cultural tiene memoria”, destaca José Luis Perea González, secretario técnico del Instituto Nacional de Antropología.
El funcionario subrayó, además, el papel del intercambio cultural en el acercamiento entre sociedades que, aunque parecieran distantes entre sí, guardan una relación muy estrecha. “En momentos de incertidumbre internacional, existe otra diplomacia menos visible, pero también más duradera, la que se construye mediante la cultura. Un objeto puede permitirnos mirar al otro sin convertirlo inmediatamente en un extraño”, dijo.
Por su parte, El cielo de Valaquia detalla, mediante paneles con fotografías artísticas expuestas en el patio del recinto, el patrimonio devocional de la región de Zlín, al este de la República Checa. Las imágenes documentan obras procedentes de templos, capillas y santuarios de peregrinación de comunidades de los valles montañosos de Moravia.
“La búsqueda de esperanza y la mirada dirigida al cielo es algo que une profundamente a las personas de Valaquia y a las de México. Esto se suma a la creciente serie de exposiciones con las que el museo nos hace sentir que, aunque todos somos de países distintos, pertenecemos a un mismo mundo compartido”, expresó Tomáš Hart, embajador de Che-quia en México.