La Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ) regresa al Centro Nacional de las Artes (Cenart) con una apuesta que va más allá de recuperar su antigua sede: convertir los libros en una herramienta para combatir la desigualdad, acercar a nuevas generaciones a la literatura y llevar historias a comunidades donde el acceso a los ejemplares sigue siendo limitado.
“El propósito central de la FILIJ es la divulgación de la literatura infantil y juvenil, fomentar la lectura. Esto es como de la esencia de la feria”, afirmó su directora, Marilina Barona, al presentar la edición 44, que se realizará del 13 al 22 de noviembre con 592 sellos editoriales de 85 casas, casi 35 mil títulos y más de mil 500 actividades.
Para Barona, el verdadero alcance del encuentro no se mide únicamente por la cantidad de visitantes o ejemplares exhibidos, sino por lo que sucede cuando un niño lleva un libro a su casa y contagia a su familia el interés por las historias.
“Muchas veces en una familia empieza la lectura a través de la literatura infantil”, señaló. Explicó que hay pequeños que comienzan a acercarse a los ejemplares en sus escuelas y después comparten esa experiencia con sus padres y otros familiares, incluso en hogares donde los únicos libros disponibles son los textos escolares gratuitos y algún diccionario. “También ése es un efecto secundario de la literatura”, enfatizó.
- El Tip: JUAN VILLORO, Joselo Rangel, Pepe Gordon y Norma Muñoz Ledo, entre otros, serán parte de los invitados.
La directora destacó que el trabajo del Fondo de Cultura Económica (FCE) se mantiene durante todo el año mediante visitas escolares, clubes y encuentros comunitarios. Esa labor se extenderá con FILIJ en Todas Partes, programa que contempla más de 250 actividades en ocho entidades, además de la participación de alrededor de 500 sedes de distintas dimensiones en el país.
“De esa manera, la FILIJ puede estar en muchos rincones del país”, expresó. Como ejemplo, relató que algunas comunidades organizan rifas y otras actividades para reunir recursos, trasladarse a la Ciudad de México y presentar sus proyectos. El FCE les proporciona materiales gráficos para que adapten la identidad del encuentro a sus propias condiciones y reproduzcan la experiencia en sus localidades.
La defensa de los libros también tendrá una dimensión social en el XVIII Seminario Internacional de Fomento a la Lectura, titulado Lectura y libertad: extendamos las alas contra el fascismo, que contará con nueve conversatorios.
La programación cuenta con tres ejes: el maíz, los pueblos originarios y la divulgación científica. Esta última área contará con 160 actividades de planetario, seis observaciones astronómicas diurnas y nocturnas, 20 charlas y 158 talleres. En torno al maíz y las culturas originarias habrá 94 actividades. Entre los invitados destacan Bárbara Anderson, Mario Iván Martínez, María Baranda y Julieta Montelongo, además de ilustradores internacionales.
El regreso también representa una respuesta a los visitantes que preguntaron por la vuelta de la feria al Cenart. Vicente Jurado, coordinador del recinto, reconoció que la petición fue constante y que la institución aprovechó la ausencia de la FILIJ para desarrollar otros encuentros culturales y fortalecer su capacidad organizativa.



