El Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández convierte el Día de Muertos en una celebración escénica que reúne rituales prehispánicos, leyendas y tradiciones de distintas regiones del país.
Con alrededor de 120 artistas en escena, la compañía regresa a la Isleta del Lago de Chapultepec con una propuesta que busca mostrar la diversidad cultural mexicana y acercar el folclore a nuevas generaciones. “La muerte en México está más viva que nunca”, afirma Salvador López López, director general del ballet, en entrevista con La Razón.
La puesta en escena propone un recorrido por las distintas maneras en que México honra a sus difuntos. El programa incorpora la leyenda de La Llorona, las catrinas, el Xantolo de la Huasteca, las tradiciones de Veracruz y Oaxaca, así como expresiones michoacanas en las que la música y los cantos en purépecha evocan la memoria, la juventud y la vejez.
“No solamente estamos presentando las piezas que son muy conocidas y que ahora están en boga por el Día de Muertos, sino que también estamos montando cómo se celebraban las deidades en la época prehispánica”, explica López. Uno de los momentos centrales es Los hijos del Sol, coreografía de Amalia Hernández que abre el espectáculo con una gran pirámide construida en la isleta y danzas dedicadas a los dioses del agua, la vida, el fuego y la muerte.
El recorrido continúa con el alabado michoacano, interpretado por un coro en lengua purépecha, además de danzas como el Arrullo y los Viejitos. El mariachi también tiene un espacio especial, con el que se rinde homenaje a las fundadoras de la compañía, Norma López y Amalia Hernández, mediante el jarabe tapatío y otras expresiones musicales.
- El Dato: PARA ESTA temporada participan alrededor de 120 personas. Las funciones se realizarán del 29 de octubre al 8 de noviembre.
“Celebramos la muerte con alegría, con pasión, con contrastes y con nuestra música y nuestros cantos, que son maravillosos”, señala el director. La experiencia aprovecha las características del recinto natural: las sopranos cantan desde embarcaciones que recorren el lago, mientras distintas escenas utilizan los espacios de la isleta para generar una atmósfera que conecta mucho con el público y con la celebración.
Integrar tantas manifestaciones en una función de aproximadamente una hora con 50 minutos requirió construir una narrativa a partir de contrastes. “Fuimos estructurando el programa con cosas que no se parecen entre sí. Cada región tiene su música, sus cantos y sus danzas, pero todas van llevando al espectador por este México colorido”, comentó.
Para Salvador López, esta renovación es fundamental para mantener vigente a una institución que se aproxima a los 75 años de trayectoria. A través de proyectos como Navidades en México y el espectáculo de Día de Muertos, la agrupación busca conquistar nuevas audiencias sin perder a quienes han acompañado su historia.
“Cada uno de estos proyectos tiene públicos diferentes, con la intención de que se interesen en la historia de México”, menciona.



