MEXICO ES UNA GRAN CULTURA

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Por:

Fotoarte Francisco Lagos La Razón

México no es una marca, es una cultura. Y no debería sorprender si decimos además que es una gran cultura. Actualmente algunos niegan o ignoran esto, quizás los racistas estadounidenses, algún profesor de comunicación de la Ibero, los catastrofistas de las redes sociales y otros despistados.

Aclaremos: este reconocimiento no corresponde a una actitud patriotera, ni siquiera es nacionalismo, se trata de un concepto universalista pues se refiere al reconocimiento de que las grandes culturas tradicionales milenarias como la judía o la china, junto con potencias culturales similares, también con raíces antiguas, como la francesa, la germana, la árabe, la española, la rusa o la mexicana, van más allá de la vigencia del mercado y representan cada una un valor espiritual específico y diferenciado que enriquece especialmente la cultura universal.

Otras culturas, como la estadounidense, son crisoles eclécticos de indudable gran fuerza, pero hay estadounidenses quienes paradójicamente desconfían de sí mismos y consideran como una amenaza a su integridad las nuevas emigraciones a su territorio.

Con la auto denigración mexicana que también existe, corre paralela una corriente contraria a nuestro país que se expresa de manera particular en Estados Unidos para oponerse a la emigración, pero sobre todo a una relación bilateral más equilibrada que sustente una condición de verdaderos socios y aliados.

Es gente que nos tiene miedo, representados abiertamente ahora por un curioso personaje: la neoyorkina anoréxica Ann Hart Coulter, autora del libro Adiós a América, el cual seguramente va a ser un best seller igual que otras obras suyas. Así sucede, a veces la idiotez se reproduce por cientos de miles o por millones.

Ella alega que Estados Unidos va a perderse, prácticamente a desintegrarse a futuro, por la emigración hispana, en concreto por la de origen mexicano. El mayor peligro para ella es la cultura mexicana porque señala que es “corrupta y violenta”. Dice que los mexicanos somos una amenaza peor que los terroristas del Estado Islámico (EI), porque ellos “están en Siria” y nosotros cruzamos la frontera hacia el territorio estadounidense. Ha pedido la intervención militar estadounidense en nuestro país para “poner el orden” y critica a los empresarios republicanos partidarios de la alianza económica con México. Después de todas estas ideas delirantes dice algo acertado: que la próxima elección presidencial en Estados Unidos tendrá como uno de sus ejes el tema migratorio, aunque por supuesto ella lo enfoca a su manera escandalosa y provocadora.

¿Vale la pena ocuparse de Ann Hart Coulter? Tiene millones de lectores y cientos de miles la siguen fanáticamente como una estrella —una estrella flaca y rubia— del discurso anti emigrante y anti mexicano. Uno esperaría que una neoyorkina como ella fuera más cosmopolita y no la encarnación femenina de un encapuchado sureño del Ku Kux Klan. Pero así es.

En YouTube está la entrevista del periodista Jorge Ramos a esta mujer. Ha causado algún revuelo en las redes sociales y se ha convertido en trending topic, motivando un natural enojo y burla en nuestro país. En el video se puede ver desatada a esta publicista del racismo anti mexicano frente al periodista premiado Jorge Ramos, quien destaca por blandengue ante ella. Pero ya deberían saber cómo se las gasta realmente Jorge Ramos.

Para volver a lo importante de nuestro tema. La cultura mexicana, de raíces indígenas y españolas tiene múltiples vertientes y una riqueza inagotable. Es una de las grandes síntesis de la civilización universal. Un judío, un chino, un francés o un mexicano son seres de una identidad compleja que ha requerido de los siglos para forjarse. Por eso son culturas en las cuales se debate a profundidad la cuestión identitaria. Son culturas que han sido heridas y por eso tienen un halo trágico. Pero también saben ser culturas alegres y hermosas.

Hoy está de moda en el mundo hablar de la “marca país”. A mi parecer, más que recordación publicitaria, lo que se requiere para superar la imagen negativa del país es la combinación de política exterior y de una auténtica promoción de los valores culturales mexicanos. Es sin duda una tarea estratégica.

Para Oswaldo Spengler una gran cultura nacional se relaciona siempre con la historia y con el espíritu y por eso sus alcances pueden ser inmensos. Y México es una gran cultura.

Twitter: @ger_delaconcha