Holanda, sin show, gana, gana, gana...

El día que México nacionalizó el oro negro
Por:
  • larazon

AP / Sudáfrica

Holanda está para más, pero se conforma con poco y sufre sin necesidad. Ésa fue la realidad de su victoria de ayer 2-1 sobre Eslovaquia para acceder a los cuartos de final de la Copa del Mundo, labrada con goles de Arjen Robben y Wesley Sneijder, y que significó su triunfo 23 en fila.

En su primer partido como titular, Arjen Robben convirtió un brillante gol al 18’. Justo cuando Eslovaquia, con valentía y con tesón, buscaba empatar, Sneijder se encargó de liquidar el trámite a los 84 con su segundo gol del torneo.

Vittek maquilló el resultado al transformar un penal en el cuarto y último minuto de descuento, luego de que el arquero Maarten Stekelenburg derribó a Martin Jakubko.

Esencialmente el partido contra Eslovaquia quedó resuelto con el gol de Robben, pero los holandeses desperdiciaron varias ocasiones para aumentar la ventaja y dejaron que Eslovaquia agarrase confianza.

Después de perderse los dos primeros partidos mientras se recuperaba por una lesión, Robben abrió el marcador con un tanto cuyo tipo de factura se sabe de memoria. El extremo controló un pase largo de Sneijder, avanzó por la derecha y luego hizo un magnífico recorte entre tres defensas para definir con un zurdazo rasante pegado al palo.

Cargado por la banda derecha, las jugadas de peligro de Holanda pasaron en su mayoría por los pies del movedizo Robben. Holanda regulaba el partido a voluntad. A veces subía las revoluciones y luego se tomaba las cosas con calma.

Cuando apretó al inicio del segundo tiempo, el arquero eslovaco, Jan Mucha, se lució rechazando pelotas de gol de Robben y Joris Mathijsen. Y cuando se relajó, pues Eslovaquia se animó pero evidenció que no tenía la malicia necesaria para las circunstancias.

El mejor ejemplo de ello fue a los 68 minutos, cuando Vittek dejó ir una ocasión inmejorable para nivelar el duelo. Vittek quedó frente a frente con el arquero holandés Maarten Stekelenburg, pero el delantero eslovaco le pegó sin colocación y el cancerbero atajó de dos manos. Apenas un minuto antes, Stekelenburg había rechazado otro remate con malas intenciones de Miroslav Stoch.

Ya en la agonía, Mucha se encargó de hundir a su propio equipo con una tonta salida para cortarle un balón a Dirk Kuyt por la izquierda. Con absoluta tranquilidad, Kuyt avistó a Sneijder para que anotase a placer en el corazón del área.

Eslovaquia se despidió del torneo, su primero como nación independiente. Pero lo hizo con el gusto de haber eliminado al campeón, Italia.

Holanda enfrentará su prueba más complicada: el Scratch Du Oro.

Apuesta por la efectividad

“lo que buscamos es ganar y me parece que no estamos haciendo un mal trabajo”, declaró el entrenador holandés, Bert van Marwijk, para defender su estilo poco espectacular pero muy efectivo.

Los holandeses tal vez no están para revivir el juego de las brillantes selecciones de los 70 y finales de los 80, pero la abundancia de individualidades les permite sacar adelante los partidos. La consigna del técnico Bert Van Marwijk es ganar como sea, dejando atrás los vestigios de las maquinarias holandesas.

Van Marwijk plantea los partidos con cautela. Holanda espera, aunque no se agazapa, a la espera de meter sus zarpazos al primer titubeo ajeno. Quizás aburra al legendario Johann Cruyff, pero las victorias se amontonan, al llegar a una cifra récord de 23 en fila.