La historia de la música en México no se puede contar sin la presencia de José Manuel Aguilera (Guadalajara, 1959). Compositor, guitarrista, cantante, productor y escritor, desde 1993 es líder de la banda La Barranca, una de las mejores agrupaciones independientes de rock. Por su trayectoria es considerado uno de los mejores guitarristas de México.
Además de sus colaboraciones con grupos como Jaguares, Nine Rain y La Suciedad de las Sirvientas Puercas, de tocar con músicos como Jaime López y Cecilia Toussaint, y de recibir un gran número de reconocimientos por su trayectoria, Aguilera decidió crear Mitocondrias. Se trata de un proyecto en solitario que este 2019 cumple una década de experimentar con la composición musical concebida como un hecho único e irrepetible, es decir, un proyecto que sólo puede escucharse en vivo, del que no existen registros ni grabaciones de ningún tipo.
Sobre este proyecto arriesgado que camina, de alguna manera, en contrasentido de la industria de la música y de la tecnología, que lo ha llevado a apostar por otras formas de vivir y pensar la creación artística, Aguilera habla en esta entrevista.
Han pasado diez años desde que decidiste emprender este proyecto en solitario. ¿Cuál ha sido el aprendizaje a lo largo de esta década?
Mitocondrias fue un proyecto creado para cubrir una asignatura personal pendiente: hacer un concierto solo, poder tocar en vivo acompañado únicamente de una guitarra acústica. Este proyecto que comencé hace diez años respondía al deseo de experimentar una forma de tocar en solitario: era un reto, desde el hecho de plantearme cómo tenía qué hacerlo y qué giro se me antojaba darle a mi música. Comencé por decidir que quería usar la guitarra acústica, que hoy en día casi no se ocupa en el rock, así como crear algunos loops para mis presentaciones en vivo. Entonces me di cuenta, entre otras cosas, de que en verdad no sabía tocar la guitarra. Antes de iniciar este proyecto yo siempre toqué en bandas o, por lo menos, en duetos, pero nunca aparecí ante un público sólo con un instrumento. No sabía lo que implicaba y pensé que la mejor manera de responder esa inquietud era haciéndolo: presentarme sobre el escenario. Básicamente, Mitocondrias fue el vehículo que encontré para atender un tema pendiente después de tantos años de trabajar con grupos, bandas, proyectos, orquestas.
¿Qué ha significado la soledad en términos de tu creación musical?
Es como una analogía, digamos, con el deporte. Imagina que toda la vida has jugado en un equipo de futbol, pero ahora te pasaste al tenis y estás totalmente solo en la cancha. La música, en general, es un trabajo en equipo, sin embargo, cuando emprendes un trabajo en solitario también tienes que asumir que todos los errores y tropiezos van a depender de ti. Estás desnudo ante el público. Crear únicamente con la guitarra acústica también significa abordar la composición desde lo natural. Es una perspectiva distinta del hecho creativo. En este caso decidí explorar la libertad de componer, pero no lo hice como si necesitara esa libertad en mis otros proyectos, solamente era una curiosidad por realizar algo nuevo y proponer algo distinto al público.
"Aunque no sabemos qué va a suceder en los siguientes años hay algo muy importante: la música está más allá de la tecnología”.
Para este proyecto también has decidido no grabar ningún registro. ¿Por qué?
Cuando comencé Mitocondrias, la idea era hacer presentaciones con la idea de replantearme la pregunta de qué se necesita para hacer un concierto solo. Quise ver qué se sentía. Es otro tipo de aproximación al hecho de crear, aunque el proyecto ha pasado por distintos momentos; algunas veces también se han unido músicos. El nombre proviene justamente de esa explosión inicial para la creación. Quería también recuperar la importancia que tienen las presentaciones en vivo como experiencia única. Hoy, los músicos nos enfrentamos a una experiencia muy diversa, que incluye todo lo que está pasando con el mundo de la tecnología. La fuerza única e irrepetible de las presentaciones en vivo se ha perdido con la tecnología que rodea a la industria de la música. El hecho de que los medios se hayan hecho tan accesibles y democráticos tiene cosas tanto buenas como malas. Nunca es posible ver nada más en blanco y negro. Creo que es positivo que todos tengamos acceso a canales de comunicación y tecnología, y que todo esté en favor de producir arte, pero eso también ha hecho que muchas expresiones y creaciones se abaraten.
No grabas tus presentaciones, pero con tantas cámaras en los teléfonos te aseguro que más de un asistente ha tratado de quedarse con un poco de lo que está viviendo.
En general yo hago los conciertos en lugares pequeños, muy íntimos, con la idea de que todos los escuchas tengan una experiencia personal muy cercana. Apuesto, como te digo, por el hecho de que cada tocada sea una vivencia única. Cuando veo a muchos asistentes a conciertos de los diversos proyectos de los que formo parte, veo que muchos miran lo que pasa en el escenario a través de sus teléfonos o los graban y está bien, pero desde mi perspectiva, cuando vamos a un concierto, debemos darnos la oportunidad de disfrutar ese acto único de creación y de comunión entre el músico, las canciones y el público. No es lo mismo ver las cosas a través de un iPhone que hacerlo en vivo. Respecto a la tecnología, creo que todo acto creativo debe acoplarse a los cambios y a lo que se está viviendo en las industrias. Debemos ser conscientes de que hoy los escuchas están más conectados con el mundo del streaming que de los CDs; aparentemente estos van a desaparecer o van a convertirse en objetos de culto. Los músicos tenemos que adaptarnos a todo, pero aunque no sabemos qué va a suceder en los siguientes años hay algo muy importante: la música está más allá de la tecnología. La música existe por sí misma.
¿Cuáles son los planes con Mitocondria?
Cuando la gente me pregunta si grabaré algún disco, siempre respondo que no. Me he negado a ello, aunque hoy en día sea muy fácil y barato hacer una producción. En este momento, cualquiera puede hacer un disco desde su habitación y eso ya no es sinónimo de nada, no implica nada. No es el factor determinante de que un proyecto perdure ni tampoco es sinónimo de calidad. Para grabar y realizar otro tipo de producciones tengo La Barranca, pero Mitocondria es un proyecto que sólo se puede disfrutar en vivo. Cada concierto es diferente, cada momento es distinto y esa experiencia es la que quiero compartir con el público.