Alpha Boys’ School se fundó en 1880 en Kingston, Jamaica. Comenzó como un refugio para una niña huérfana. Sin embargo, se convirtió en una institución que brinda amparo y educación a jóvenes en situación de riesgo. En sus instalaciones se comenzaron a enseñar oficios como imprenta, albañilería, jardinería, sastrería y música.
La escuela es reconocida internacionalmente por ser una cantera de excelentes músicos que dieron forma a la música popular de Jamaica, específicamente a ritmos como el ska, el rocksteady y el reggae.
En el libro Alpha Boys’ School: Cuna de la música jamaiquina de Heather Augustyn y Adam Reeves, David Rodigan menciona en el prólogo:

Rock vs Ice
Fue en Alpha donde músicos como Don Drummond, Eddie ‘Tan Tan’ Thornton y Tommy McCook recibieron sus primeras lecciones formales de música. Estos “muchachos descarriados”, como les llamaban, fueron acogidos bajo la tutela de Sister Ignatius y las demás hermanas, quienes dedicaban sus vidas a Cristo.
Incluso, algunos de estos jóvenes pasaron a formar parte de The Skatalites, la banda de ska más grande de todos los tiempos, fundada en 1964. Asimismo, otros talentos de la institución se convirtieron en músicos fundamentales de Studio One, el sello del productor Clement “Coxsone” Dodd. Este estudio es considerado uno de los más importantes de la isla y fue donde Bob Marley grabó, junto a The Wailers, sus primeros éxitos incluidos en el álbum The Wailing Wailers (1965).
Además, en Alpha surgieron otras figuras clave como el cantante Johnny Osbourne, el DJ y compositor King Yellowman e incluso personajes que popularizaron el cine jamaiquino, como Leroy “Horsemouth” Wallace, protagonista de Rockers (1978), considerada una de las películas más icónicas de la cultura reggae.
No obstante, el éxito de estos artistas —que crecieron en la pobreza y que, gracias a su talento y disciplina, llevaron a lo más alto una música que se escucha en todo el mundo— no habría sido posible sin Sister Ignatius (Marjorie Agnes Davies, nacida en Jamaica el 18 de noviembre de 1921). En la introducción del libro de Alpha…, Reeves describe a esta monja católica como una mujer diminuta, de anteojos, que pinchaba vinilos en sus propias fiestas con su sound system.
SISTER IGNATIUS DIRIGIÓ durante 72 años el programa de educación musical en Alpha. A temprana edad perdió a su madre y, a los 14 años se matriculó en la escuela secundaria de las Hermanas de la Misericordia.
A los 17 años, Sister Ignatius comenzó su labor en Alpha. Según otras hermanas, destacaba en los deportes, principalmente en el críquet, el futbol y el boxeo. Motivaba a los niños para formar su carácter jugando con ellos o proyectándoles películas sobre boxeadores como Rocky Marciano y Sugar Ray Robinson. También disfrutaba enseñarles sobre literatura e historia; solía hablarles de Nelson Mandela, Martin Luther King Jr. y Jomo Kenyatta.
Sin embargo, la melomanía de Sister Ignatius —incluso sabía tocar el saxofón— hizo que su programa, el cual cobró relevancia desde principios de los 60, durara décadas. Winston “Sparrow” Martin, quien se formó como baterista en la institución, recordó en entrevistas que la hermana solía ponerlos a escuchar música de todo tipo: clásica, jazz, pop, cubana, entre otros géneros. Su enseñanza fue incluso visionaria, ya que, según el libro coescrito por Augustyn y Reeves, ella sabía que la música gestada en los salones de Alpha trascendería las fronteras de Jamaica.
LA LABOR DE SISTER IGNATIUS iba incluso más allá del plan escolar: la hermana ayudaba a sus alumnos a conseguir trabajo en las mejores orquestas de Kingston. De hecho, cuando los músicos formados en la institución comenzaron a tocar fuera de la isla, la música jamaiquina se expandió. Fue así como, al mezclar ritmos como el mento, el calipso, el jazz y el R&B, dieron pie al surgimiento del ska a finales de la década de 1950, el cual se consolidó antes de 1962, año en el que el país caribeño alcanzó su independencia.
Así fue como algunos de los alumnos de Sister Ignatius se convirtieron, a partir de la década de los 60, en piezas indispensables para el crecimiento y el éxito de artistas como Bob Marley, Alton Ellis (conocido como “El Padrino del Rocksteady”) y Millie Small, quien logró el primer éxito internacional para Jamaica con el tema “My Boy Lollipop”.
ALGUNOS DE LOS ALUMNOS DE SISTER IGNATIUS SE CONVIRTIERON EN PIEZAS INDISPENSABLES PARA EL CRECIMIENTO Y EL ÉXITO DE ARTISTAS COMO BOB MARLEY, ALTON ELLIS Y MILLIE SMALL
La hermana se mantuvo al tanto de sus alumnos aun cuando ya eran músicos de reconocimiento mundial; leía sus entrevistas y coleccionaba periódicos. Era normal que les recomendara asentarse en Inglaterra, país en el cual se hizo muy popular la música jamaiquina gracias a la conexión entre los migrantes caribeños y la juventud obrera, sobre todo con movimientos subculturales como el mod, el skinhead y el rude boy.
El 9 de febrero de 2003, Sister Ignatius —madre del sonido de Jamaica y de tantos chicos Alpha que crecieron en la orfandad— falleció en Kingston a los 81 años debido a un ataque al corazón. Existe material audiovisual donde se la ve observando con devoción a sus alumnos, además de libros como el de Augustyn y Reeves que permiten profundizar en su vida. Sin embargo, aún no se le ha dado todo el reconocimiento que merece, pues fue una mujer que, a través del amor y la disciplina, cambió para siempre la historia de la música.

