EL CORRIDO DEL ETERNO RE TORNO

Recordarás esta noche por el resto de tu vida

Recordarás esta noche por el resto de tu vida
Recordarás esta noche por el resto de tu vida Foto: Cortesía del autor

Así como otros presumen en redes sus outfits, su comida, su makeup, yo puedo presumir que vi a Pulp en el Corona Capital en 2023.

Para un veterano de los conciertos como su servidor free fire, cada vez resulta más difícil salir con las neuronas babeando de un show. Ojo, tampoco estoy diciendo que padezco de muerte civil y que nada valga la pena. La onda es que algunas bandas han dejado la vara muy alta. Sin embargo, puedo afirmar, con una mano en el corazón, que el mejor concierto que he visto durante la presente década ha sido el de Pulp en el Corona Capital.

Hasta el dos de junio pasado.

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Seré honesto, cuando Pulp anunció un nuevo disco temí lo peor. Y es totalmente comprensible. We Love Life data de 2001. Veinticuatro años son un chingo. En esa cantidad de tiempo puede nacer una persona, cursar la primaria, la secundaria, la prepa y concluir una carrera en la universidad. Como quiera, era una gran noticia. Un nuevo álbum de Pulp. Si sonaba tan oxidado como ese casi cuarto de siglo de inactividad, era válido. Pero perdí de vista que se trataba de Pulp. More vino a restregarme en la cara que esa temporada de hibernación carecía de importancia para una banda de sus proporciones.

Es una locura, si lo pensamos bien. Es como si Michael Jordan regresara a la NBA y llegara a los play off. Pero bueno, tratándose de Jarvis Cocker todo es posible.

NO COMETERÉ EL PECADO de aseverar que More es una obra maestra. Pero tampoco es un disco de relleno. Al contrario, es un álbum sólido. Y dejando de lado las listas de lo mejor del año, en las que More se coló como uno de los meros gallos del 2025, la mejor guía para medirle la temperatura es el efecto que ha causado en cada uno de nosotros. A mí More me golpeó con todo. Y no, no por efectos de la nostalgia. Por su irreprochable factura. Si alguien me hubiera dicho que el siguiente disco de la banda me resultaría adictivo, no habría sabido qué responder.

Y sobre todo no habría sabido qué argumentar porque lo que menos me esperaba era que More sonara a Leonard Cohen. Y menos al Cohen que va de Old Ideas a You Want It Darker, pasando por Popular Problems. Jarvis siempre ha sido fan, pero pareciera que en los últimos años se ha dedicado a estudiarlo con ahínco. Quizá el hecho de participar en el homenaje de 2005 I’m your man, donde versionó “I Cant Forget”, haya hecho a Jarvis regresar a él. Y esa influencia se percibe en el sonido del último Pulp. More suena a un Cohen más dinámico.

LA ENTREGA DE PULP FUE HISTÓRICA. ROMPIERON RÉCORD DE CONCIERTO MÁS LARGO. PERO TAMBIÉN LO FUE LA DEL PÚBLICO. QUÉ

PERRO AMBIENTAZO.

Y qué haces cuando tienes un nuevo disco. Salir de gira. Y qué haces cuando eres Pulp. Venir a México. Por ello, el pasado dos de junio se apagaron las luces en el Palacio de los Deportes antes de que la banda saliera a escena. En las pantallas apareció la siguiente leyenda: “Recordarán estas noches el resto de sus vidas”. Qué poder de vislumbrar el futuro del profeta Jarvis. A continuación, en la pantalla apareció la palabra encore y su explicación. En referencia al nombre del disco. Pero la percepción era que el concierto todo era el encore de lo que había ocurrido hacía tres años en el Corona Capital. La continuación de aquella noche.

Un solo concierto, fue lo que ofreció Pulp en México. Pero dividido en dos. Lo que aconteció en el Corona y lo ofrecido en el Palacio. Una conexión que no se interrumpió ni un segundo. La banda retomó la secuencia ahí donde la dejó al terminar en el Corona. Con el regalo de que ahora venía con un complemento extra: las canciones de More.

Alrededor de las 8.15 comenzó el espectáculo Jarvis todo incluido. Con los movimientos de karate a lo Elvis, con los malabares del micrófono a loRoger Daltrey (con un putazo en la cabeza), con unos candelabros que nos hacían sentir en el metro Hidalgo. Con unos inflables al lado del escenario como si de una tienda de venta de celulares se tratara. Todo enmarcado con ese dramatismo marca Pulp. Ese dramatismo para nada impostado. Para nada telenovelesco. Para nada comedia romántica. Esa bendita tensión que hace a Pulp tan elegante, tan Leonard Cohen, tan inglesa.

La entrega de Pulp fue histórica. Rompieron récord de concierto más largo. Pero también lo fue la del público. Qué perro ambientazo. No quisiera decir que los fans de Pulp somos mejores que los de Oasis, pero sí más honestos. La ovación que se prodigó aquella noche es una de las más sinceras que haya atestiguado en concierto alguno. Muchos no se sabían las rolas nuevas, pero es cuestión de tiempo. No dudo que hayan salido de allí a lanzarse de cabeza en More.

QUIÉN DISEÑARÁ EL SHOW DE PULP. ¿Jarvis? ¿Alguien más? Que me lo presenten para picharle una caguama. Me recordó a las matinés de mi infancia. Con una pausa entre los sets para que fueras a tirar una medalla. Sólo para descubrir que a tu regreso te iban a seguir partiendo la madre con canciones. Cuando eres joven y estás lleno de ímpetu y energía es más fácil interpretar el papel de estrella de rock que cuando rebasas los sesentas. Pero como dije, para Jarvis no existen los imposibles. La intensidad se vivió tan a tope pese a que el aire acondicionado estaba encendido, todo mundo estaba transpirando de tanto brincotear. ¿Olor a sobaco? Con Pulp me lo chingo, no hay pedo.

La calentura rompe moldes. Una damita arrojó una prenda de lencería al escenario. Y qué hizo Jarvis. Pasársela por la jeta sin importar lo sudada, aromatizada o humedecida que estuviera. Estoy seguro que le dio el golpe. Pero vaya si lo supo disimular. De cualquier forma, para Jarvis no es nada nuevo. Ya sabe lo que es andar en el metro en horas pico en la Ciudad de México.

Esta ocasión no arrojó pulparindos al público, pero rememoró su visita al mismo recinto, al Palacio, en 2012. A la que no fui por pendejo, porque había un boleto para mí. Sin embargo, ya me estaba sacando la espina. Y bien macizo. El recuerdo fue el preámbulo para “Do You Remember the First Time?”. A estas alturas no había un solo rostro que no estuviera inundado de felicidad. Ay, Pulp, por qué no abriste una segunda fecha.

Después de “A Sunset”, vino el encore del encore del encore. Que concluyó con “Like a Friend”. Cuánta razón tenía Jarvis. Recordaré esa noche el resto de mi vida.

Al final no podía sacudirme la sensación de que la presentación del Corona había sido nomás la puntita y que lo que acababa de despachar en el Palacio era el resto de la manguera.

Change my mind.


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