LA CANCIÓN #6

Tartini y la Sonata del Diablo

Tartini y la Sonata del Diablo
Tartini y la Sonata del Diablo Foto: Cortesía del autor

El violín barroco tuvo cuatro genios, en orden de aparición: Arcangelo Corelli, Antonio Vivaldi, Giuseppe Tartini y Pietro Antonio Locatelli. Nadie pondría en duda la talla de Vivaldi como el jefe de jefes. Pero mi favorito es Locatelli, no existe nada tan virtuoso e intenso como El Laberinto Armónico y El Arte del Violín. Nada. Y el que más me intriga por su leyenda, talento y genialidad es Tartini, el músico, violinista y compositor, creador de la Sonata para Violín en Sol Menor o Trino del Diablo. Es su pieza más inspirada y representativa por el origen onírico / demoniaco que la rodea y por la técnica / teoría matemática con la que descubrió el llamado Tercer Sonido o Sonido Tartini.

A Nicolò Paganini lo llamaron El violinista del diablo casi un siglo después, por su estilo y personalidad obscuros. Era un dark del romanticismo y el rumor afirmaba que tenía un pacto con el preciso por su forma de tocar. De hecho, sólo él logró superar las innovaciones técnicas de Tartini. Pero la estrella del black barrocko, el que tuvo el encuentro con la Satánica Majestad, fue Tartini. Existen otras versiones, la más fiel es la contada por el propio compositor a su amigo, el astrónomo Jérôme Lalande. Cierta noche de 1713, al irse a dormir Tartini tuvo un sueño: tras pactar su alma con el Diablo, el preciso se ponía a su servicio. Efectivamente, en el sueño los deseos se hacían realidad. Tanto, que el compositor le entregó su violín y le pidió que le tocara una pieza. El Diablo tocó el violín como un ángel de la música, tan intensa era su interpretación que Tartini despertó de golpe. Agitado, cogió su violín y trató de reproducir lo que había escuchado en el sueño. Pese a su frustración, al resultado lo llamó El Trino del Diablo. Un trino es la alternancia rápida de dos notas separadas por el intervalo de un tono o un semitono.

SU VIDA ERA IMPRECISA Y AGITADA, sin embargo, siempre tuvo tiempo para la música. Fue el primero en tocar un violín de Antonio Stradivari, con él desarrolló la técnica del arco que hoy sigue vigente. Y sostuvo una rivalidad de virtuosismo durante años con Francesco Maria Veracini. La práctica obsesiva y el estudio lo convirtieron en un teórico musical, autor de El tratado de la música según la verdadera ciencia de la armonía. Su gran descubrimiento fue el Tercer Sonido, el fenómeno acústico que se produce cuando se tocan dos notas agudas y se mantienen simultáneas: aparece una tercera nota “fantasma”, su frecuencia es la diferencia matemática entre las frecuencias de las dos notas originales.

Cada uno de sus 150 conciertos y 175 sonatas, cuartetos, tríos y sinfonías, estaban respaldados por números y teoría musical. La inspiración le vino del preciso. El propio Tartini reconoció que nunca logró reproducir la sonata que escuchó en aquel sueño y, sin embargo, consideraba “la mejor que jamás he escrito, pero tan inferior a lo que había oído, que me hubiera gustado romper mi violín en pedazos y abandonar la música para siempre.” Gracias al Diablo que siguió tocando.


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