Éramos tantos esa vez

La militancia de la poesía exige competencias varias, porque un poema resulta de la vacilación prolongada
entre sonido y sentido, según dijo el francés Paul Valéry. Dar peso a ambos agentes —tanto cuerpo sonoro
como significado textual— contribuye a que un conjunto de versos sea eficaz, aunque no es lo único.
Existe un requisito inmaterial, un hálito que toca al lector por debajo de la piel y sólo cada uno,
en silencio, puede reconocerlo. Este poema de Brenda Ríos demanda y recompensa la aproximación individual.

poema
Éramos tantos esa vezFoto: Pixabay
Por:

¿recuerdas?

cómo empezar a contar

Llegaste tarde, como siempre,

con cara de siesta pesada:

ojos hinchados, adormilados aún

puse el concierto que más amas

Dvořák y la diosa triste Jacqueline du Pré

éramos un cliché como siempre

nadie escapa de eso

Nos tocábamos sin movernos de nuestro sitio

tú en la cocina y yo en la sala

con los otros

me aburren tanto las fiestas

pero voy por ti

porque sé que disfrutas estar con gente

gente como escenario, como una obra de teatro,

gente que te adora

te lleva flores como si estuvieras a punto de morir

¿no todos estamos a punto de morir aun si falten

[veinte años o dos días?

qué hermoso eras entonces

no te importabas tanto y sin embargo

¿no piensas cómo nos sentimos atraídos por personas

[que no son ni remotamente atractivas?

cierta belleza está en alguna parte, en el gesto, el andar,

el sostener con gracia el vaso, algo que hace que

[no deje de mirarte

Tu cuerpo flaco y sin músculo

nunca estuviste nutrido en la vida, mi amor

te veía mover esos brazos débiles y eras un árbol

[escuálido, invernal

no te quise tanto como esa noche

separado de mí por otros cuerpos y tan cercano

[que dolía

como si ya te extrañara y esa conciencia

era demoledora

verte era ver lo que éramos

y lo que eran todos

una escena de aspirantes, un teatro de personajes

[famélicos

que comentan los últimos sucesos del arte, la muerte

[de un gran cineasta o pintor, da lo mismo,

que ponen pausa a la tristeza un rato

en breve llegarán a sus casas y dormirán en posición fetal

no sin antes llorar un poco

vivir es declararnos vencidos

por lo inevitable