Huízar, el wizard

Huízar, el wizard
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Arturo Huízar ya tenía el pasaporte con visa al más allá, el letrista y vocalista de heavy metal murió el 25 de abril por complicaciones tras varias operaciones. El demonio de la diabetes lo poseía desde años atrás. La tormenta de reacciones ante su muerte confirmó lo que ya sospechábamos: fue el mejor cantante de metal nacional, el más potente y popular.

Durante años creí que su nombre artístico era inspirado en la canción “The Wizard” de Black Sabbath; pero no, Arturo Enrique Hernández Huízar, de 63 años, era sobrino del compositor Candelario Huízar y tuvo una formación musical de familia. En 1984 entró a Luzbel, grupo del guitarrista Raúl Fernández Greñas que empezó en el Wendy’s Pub de la Glorieta de Insurgentes un año antes. A finales de los ochenta frecuenté ese antro porque en la preparatoria cantaba en un grupo heavy con nombre de telenovela: Rosa Negra, un tributo a Thin Lizzy. Nos programaban los jueves con Alucard y Mákina Negra, los viernes eran de Luzbel. Todos queríamos alcanzar el registro vocal de Gillan o de Halfrod, el único que lo conseguía era Huízar.

"El letrista y vocalista de heavy metal murió el 25 de abril tras varias operaciones".

El año del temblor apareció el EP de Luzbel Metal caído del cielo, en el sello Comrock de WEA. Un vinil con cuatro canciones que sentaron los cimientos del metal en México: “El ángel de la lujuria”, “El Loco”, “Esta noche es nuestra” y “La gran ciudad”. Es un clásico de nuestro rock desde la portada —una ilustración de Gustave Doré sobre la Divina Comedia—, la producción de David Guerrero, los riffs y requintos de Raúl Fernández, y sobre todo la calidad poética de las letras de Huízar, aunada a su voz intensa con un falsete insuperable hasta hoy. En 1986 apareció el que para muchos es el mejor disco del grupo, Pasaporte al infierno, con el que cruzaron fronteras. Pero también fueron acosados por líderes religiosos que los censuraban por satánicos. Huízar salió del grupo por diferencias y siguió en solitario. Pasaron ocho años para que volvieran a reunirse y grabaron La rebelión de los desgraciados, antes de que brotaran de nuevo las broncas y disputas legales por el nombre.

En solitario sacó cuatro discos: El Emisario, Pecado capital, Al final del segundo milenio y Pasado sin destino. Además grabó una decena, dobles y en vivos, con su versión del grupo Lvzbel. También cantó con grupos pesados como Raxas, los progresivos de Iconoclasta, y el año pasado se presentó en el concierto de rock sinfónico. Su voz será irremplazable en el rock nacional. Apoyo a la familia: Cuenta 5204 1646 7095 8393, Banamex, a nombre de Arturo Enrique Hernández Huízar.