A lo largo de los años, el cine ha destacado, entre otras cosas, por su capacidad de convertirse en una útil herramienta de difusión masiva para revelar situaciones de todo tipo que pasan en diversos países, tal es el caso de Un don nadie contra Putin, ganador del Oscar a Mejor Largometraje Documental y pieza clave para entender mejor los efectos de la invasión rusa en Ucrania.
En entrevista con La Razón, el guionista y codirector David Borenstein contó que la película comenzó a gestarse una o dos semanas después de iniciada la invasión a gran escala de Ucrania, cuando “estaba trabajando con un colega en Rusia buscando historias que ayudaran a explicar lo que estaba sucediendo; al mismo tiempo, Pavel Talankin [codirector] respondió a una convocatoria de casting expresando su deseo de que el mundo prestara atención a lo que sucedía en su escuela”.
- El Tip: Entre los sistemas de propaganda del Gobierno ruso están las canciones, los poemas y un nuevo plan de estudios en favor de la guerra en las escuelas.
“Organicé un rodaje para filmar a Pavel, pero después de un tiempo él se unió al proyecto como codirector”, continuó. De esa forma, Talankin pasó de coordinar eventos escolares a grabar cómo intentaban convertir a sus estudiantes en soldados.
El cineasta David Borenstein reveló que el proyecto fílmico fue complejo, porque temían por la vida del profesor. “Los problemas de seguridad en torno a esta película eran enormes y hacerla fue complicado. Si alguien de nuestro equipo o Pavel hubiera sido descubierto trabajando en ella, se habría enfrentado a consecuencias muy graves; trabajamos a distancia durante dos años mientras Pavel seguía en Rusia y no podíamos dormir tranquilos sabiendo que alguien corría peligro.
“Sin embargo, perseveramos e intentamos idear los mejores planes de seguridad para que esto fuera posible. Cuando todo nuestro equipo salió de Rusia, pudimos respirar tranquilos; fue difícil superar esa presión”, narró.
Compartió que el documental es un reflejo de lo que sucede en el mundo, no es propio de Rusia.
“La película de Pavel refleja una historia universal sobre la resistencia y, cómo, bajo la complicidad de la gente, se forman regímenes autoritarios, algo que no sólo afecta a Rusia, sino a muchos lugares del mundo. Hacer esta película requirió de un gran sacrificio de parte de Pavel porque tuvo que abandonar su hogar en Rusia, dejando todo lo que alguna vez conoció para huir a Occidente debido a que él era el centro de la película; eso nos dio un impulso para luchar por ella”, señaló el realizador.
Contó que el filme actualmente es censurado en Rusia, pero las personas han intentado conseguirlo.
“Ahora mismo en Rusia están prohibiendo que se vea esta película, pero hay mucha gente viéndola e intentando encontrarla; es importante contar estas historias para recordarles a las personas como Pavel que no están solas; él decidió dejar su trabajo como profesor porque no quería participar en el régimen de propaganda y durante el rodaje también más de 200 mil profesores renunciaron a sus trabajos en Rusia en lugar de aceptar formar parte de este régimen”, compartió.
Comentó que este proyecto fílmico ha sido importante para que estos maestros se sientan acompañados.
“Algo valioso de esta película es que les recuerda a esas personas que no están y no estaban solas, que hay alguien más que comparte sus historias y su lucha”, expresó el realizador.
Sobre haber ganado el Oscar, el cineasta mencionó que esto le ha permitido tener una conversación más amplia alrededor de su documental, provocando que más gente lo esté viendo en todo el mundo. Cree que antes de la temporada de premios mucha gente probablemente no sabía de la existencia del filme y afirma que el objetivo con esa victoria es lograr que lo sigan viendo para compartir su importante mensaje.
Un don nadie contra Putin puede verse actualmente en streaming a través de la plataforma Filmelier+.