EL TEATRO puede provocar carcajadas y, minutos después, hacer brotar lágrimas. Para Lola Cortés, ésa es la magia de Niño Perdido, la puesta en escena escrita y dirigida por Quecho Muñoz que regresa al Nuevo Teatro Versalles con una historia sobre los sueños olvidados y la necesidad de reencontrarse con uno mismo.
“Es muy bonito que cuando sales, la gente te espere, porque quiere decir que sí dejaste algo y tienen algo que decirte”, comparte Lola Cortés en entrevista con La Razón. Para la actriz, esos encuentros después de la función son una de las mayores recompensas de su oficio, sobre todo cuando los espectadores le cuentan cómo una obra los ayudó a encontrar una nueva perspectiva.
“Cuando dicen: ‘Por gente como tú, el teatro me salvó’, y te cuentan que ahora se dedican al baile o que hacen teatro, dices: gracias”, relata. Esos testimonios, asegura, le recuerdan que el trabajo escénico va más allá del aplauso: “Es qué bueno que este momento, estos minutos, la hora y media, funcionó porque a ti te funcionó”.
- El Tip: EL ELENCO está conformado por Gerardo González, David Anguiano, Paloma Jiménez y Leslie Martínez.
En Niño Perdido, esa conexión nace de una historia que combina la rutina laboral con la fantasía. La obra sigue a un hombre frustrado que conoce a una peculiar hada madrina y hace un viaje hacia su pasado para recuperar aquello que perdió: a sí mismo cuando era niño.
“Es una montaña rusa”, afirma Lola, quien destaca la capacidad de la puesta para hacer reír y llorar en una misma función. Incluso recuerda a una maestra de actuación que, conmovida, la describió como “la obra más bipolar que he visto en mi vida”, porque pasaba de las carcajadas a las lágrimas.
La actriz también subraya que el público puede descubrir nuevos significados cada vez que vuelve al teatro. “Es precioso”, dice sobre una historia que ha evolucionado durante más de diez años y que continúa dialogando con las experiencias de quienes la interpretan y la ven.
Quecho Muñoz coincide en que el propósito de la obra no es únicamente entretener. “Generalmente, la gente que hacemos teatro no estamos buscando esta fama, estamos buscando cambiarle la vida a alguien”, señala.
El dramaturgo define la puesta como un “cuento urbano para adolescentes y adultos”, donde el mundo godín convive con personajes y referencias de los cuentos de hadas. La comedia, explica, permite abordar la frustración, la rutina y los sueños que se quedan en el camino.
La complicidad entre ambos artistas también sostiene la historia. “Creo mucho en las energías y creo que la vida de verdad nos puso en el camino porque teníamos que hacer cosas”, expresa Quecho, quien considera a Lola su “hada madrina en la vida real”.
Niño perdido cuenta con funciones los lunes a las 20:30 horas, en el Nuevo Teatro Versalles.

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