Hay muchos que consideran que la sesión del Consejo Nacional de Morena realizada ayer marcará un antes y un después en la vida del partido en el poder. A propuesta de la Presidenta Claudia Sheinbaum, el instituto político adoptó una serie de lineamientos de conducta ética, con los que se busca frenar prácticas como el nepotismo, la prepotencia y la ostentación. Este espacio no alcanzaría para enumerar a los morenistas que han incurrido recientemente en comportamientos que ahora se busca erradicar. El resolutivo aprobado ayer también representa un freno a los acelerados, como la senadora por Chihuahua, Andrea Chávez, cuya conducta motivó el “regaño” —como muchos lo consideran— de Sheinbaum a la militancia morenista. El documento, por cierto, fue aprobado por unanimidad, sin un solo cuestionamiento, lo que dota de legitimidad a la nueva cara con la que salió esta fuerza política de su cónclave realizado ayer en el World Trade Center. Ahí el dato.

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