Por cierto que, nos comentan, la destitución del director de Materiales Educativos de la SEP, Marx Arriaga, ya se había tardado. Desde hacía tiempo el funcionario había decidido apartarse de la institucionalidad y el trabajo en equipo mientras se inventaba una narrativa en la que se ponía a sí mismo, vaya ego, como el principal depositario de la Nueva Escuela Mexicana (NEM). Una política que para él, por cierto, es sólo “obradorista” y no de la Cuarta Transformación cuya continuidad está hoy en manos de la Presidenta Claudia Sheinbaum. Es sabido que desde hace más de un año la actual SEP trabaja en corregir las deficiencias de los nuevos libros de texto y del nuevo modelo cuya confección estuvo a cargo de Marx. No entendió Arriaga, nos dicen, que lo que necesitaba el magisterio en estos momentos era más apoyo para entender y aplicar la NEM —4 de cada 10 maestros aún no lo logra—, apertura a escuchar y no sólo antorchas encendidas. En fin.

