Con la novedad de que el Parque Revolución, ícono en la ciudad de Guadalajara está de estreno. Y es que tras varios años de abandono, el gobierno municipal, a cargo de Verónica Delgadillo, rehabilitó este tesoro de la arquitectura del espacio público. Al sitio que fue abierto en 1935 tras una intervención realizada por los hermanos Juan José y Luis Barragán, le devolvieron su mobiliario original y le sumaron espacios como la Plazoleta de la Diversidad y el Paseo de la Arquitectura Tapatía. La apuesta de la alcaldesa Delgadillo, nos hacen ver, no sólo ha venido a dignificar el legado arquitectónico de los hermanos Barragán —el único arquitecto mexicano que ha ganado Premio Pritzker— sino que recupera la seguridad, el orden y el tránsito peatonal en la zona. El resultado principal de los trabajos de recuperación, que también tuvieron un enfoque ambiental, es que el espacio finalmente volverá a ser un punto de encuentro de la comunidad y un punto para la gestión del espacio común en la perla tapatía. Buena noticia.