Es sabido que como efecto de la guerra en Medio Oriente, a la que el gobierno del presidente Donald Trump no termina de encontrar la manera de ponerle fin, el precio de los combustibles —como consecuencia de la inestabilidad de los precios del petróleo— ha ido al alza en todo el mundo. En nuestro país, nos comentan, ese incremento se reflejó hace unos días sobre todo en el diésel, ante lo cual se ha informado que el Gobierno tomó una decisión relevante. Resulta que en el periodo que irá del 4 al 10 de abril el estímulo fiscal con el que se acotará el impacto en el precio final de ese combustible será del 81.2 por ciento —equivalente a 5.97 pesos por litro. Su aplicación, como se sabe, será en el impuesto especial sobre producción y servicios. La intención es que el costo de los combustibles, particularmente el que ocupa el transporte de carga, no se eleve de manera desproporcionada y ello se traduzca en un incremento de precios, que a su vez afecte negativamente los índices de inflación. Por lo pronto, pendientes.

