No pocos se quedaron con la ceja levantada por el mensaje del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, quien el jueves pasado, durante la colocación de la primera piedra de la empresa estadounidense Pacífico Mexinol, en Sinaloa, afirmó que el sector privado necesita certeza, seguridad y un entorno libre de corrupción. “Sin estas condiciones, las inversiones no avanzan. Cuando existen, las empresas crecen y generan prosperidad para todos”. Ayer a la Presidenta Sheinbaum le preguntaron del asunto y respondió: “Es lo que estamos haciendo, ellos allá y nosotros acá. Porque ellos, en Estados Unidos, pues también es importante que haya un ambiente para las empresas, para la inversión, libre de corrupción, con certeza jurídica y en México también. Hasta ahí”. Por la noche, nos dicen, el embajador retomó sus mensajes habituales en redes en los que promueve logros conjuntos de los gobiernos de EU y México. En este caso, las sanciones a personas y entidades ligadas al Cártel de Sinaloa. “Esfuerzos como éste reafirman el compromiso del Presidente Trump y la Presidenta Sheinbaum de frenar el flujo de fentanilo y salvar vidas en ambos países”, refirió. Ahí el dato.

