Tras duelo México-Corea del Sur

Deja festejo 40 toneladas de basura

Cientos de personas vieron el partido México vs Corea en el FIFA Fest en su cede de la plancha del Zócalo en el Centro Histórico Foto: Cuartoscuro

La euforia por la victoria de la Selección Mexicana frente a Corea del Sur en la Copa Mundial 2026 dejó imágenes de abrazos entre desconocidos, caravanas improvisadas, banderas ondeando al viento y miles de personas reunidas en el Zócalo capitalino y el Ángel de la Independencia, pero cuando los cánticos se apagaron y los aficionados regresaron a casa, quedó otra huella de la celebración: 40 toneladas de basura esparcidas por algunos de los espacios públicos más emblemáticos de la Ciudad de México.

Mientras la ciudad dormía después de una noche de festejos que se prolongó hasta las cinco de la mañana, cientos de trabajadores comenzaron una jornada distinta, silenciosa y poco visible, retirando pintas, recogiendo desechos de todo tipo y hasta limpiando orines.

  • El Tip: Las flores de cempasúchil dañadas en inmediaciones del Ángel fueron plantadas apenas el 2 de junio.

Botellas vacías, envases de comida, vasos desechables, bolsas de plástico, latas y restos de todo tipo cubrían calles, banquetas, jardineras y áreas verdes que horas antes habían sido escenario de la alegría colectiva.

La Secretaría de Obras y Servicios (Sobse) informó que fue necesario desplegar un operativo especial para atender las zonas donde se concentraron miles de aficionados para seguir la transmisión del encuentro y celebrar el resultado.

Detrás de la limpieza hubo un ejército de 360 trabajadores, apoyados por 23 vehículos especializados y una pipa con capacidad de 10 mil litros de agua para lavar y sanitizar las vialidades.

Mientras la mayoría de los aficionados dormía después de una noche de celebración, José Martínez, trabajador de limpia desde hace 18 años, iniciaba su jornada.

“Nosotros entramos cuando todos ya se fueron. Vemos las calles como quedaron después de la emoción. Hay días en que encontramos basura por todos lados, pero después de un festejo como éste parece que pasó una multitud enorme, arrancaron las flores, olía a miados, y pues por ahí dicen que hay que celebrar pero hay modos”, dijo el hombre de 54 años a La Razón.

Con escoba en mano y un carrito recolector, José nos contó que recorrió calles de avenida Reforma, esto, antes de que amaneciera y luego lo mandaron a otro cuadrante, donde dice “encontré de todo, vasos, botellas con algo raro adentro, latas, y hasta un calzón de hombre”, dijo entre risas.

“No se trata de arruinar la fiesta. A todos nos gusta que gane México. Lo único que pedimos es que la gente recuerde que la ciudad también es su casa y pues entonces así han de tener su casa, además sentí feo ver las flores de cempasúchil ahí todas aplastadas, no estoy de acuerdo“, comenta.

Los trabajos no sólo incluyeron la recolección de residuos. También fue necesario realizar labores de lavado de calles, mantenimiento de áreas verdes y rehabilitación de espacios afectados por el paso de miles de personas.

Las jardineras y zonas ajardinadas alrededor del Ángel de la Independencia terminaron cubiertas de desperdicios y con daños visibles tras horas de celebraciones.

Para especialistas en comportamiento social, este tipo de fenómenos responde a una lógica frecuente en eventos masivos: la emoción colectiva suele diluir temporalmente la sensación de responsabilidad individual.

Las 40 toneladas de residuos retiradas del Zócalo, el Centro Histórico y Paseo de la Reforma son una cifra que habla del tamaño de la celebración, pero también del reto que enfrenta una ciudad que busca convivir con eventos masivos.


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