Van más de 30 en ambas cámaras

Ola de licencias acelera el cierre legislativo

Salida de aspirantes para buscar una coordinación estatal por Morena desplaza agenda como prioridad; advierten analistas rompimiento de dinámica en comisiones; suman ya 31 que se van

Oleada de licencias acelera cierre de actual Legislatura Foto: Cuartoscuro

La creciente salida de diputados y senadores que buscarán competir por cargos de elección popular rumbo a 2027 comienza a acelerar un cierre político anticipado de la actual Legislatura.

Aunque el Congreso de la Unión continuará formalmente en funciones, la disputa electoral ya empieza a desplazar a la agenda legislativa como principal prioridad de los grupos parlamentarios, en un proceso que también amenaza con modificar la operación de comisiones, la construcción de acuerdos y el ritmo de los trabajos parlamentarios.

  • El Dato: las senadoras Karen Castrejón, del PVEM, y Geovanna Bañuelos, del PT, no pedirán licencia a sus cargos porque sus partidos no tienen ese requisito.

Las 31 licencias de legisladores aprobadas hasta ahora —17 la semana pasada, 11 más este martes durante los trabajos de la Comisión Permanente y una adicional solicitada en abril pasado por la senadora Andrea Chávez— son consideradas apenas el inicio de una ola que se prevé aumente en las próximas semanas, tras la convocatoria de Morena para definir a sus coordinadores de la defensa de la transformación en las 17 entidades que renovarán gubernatura el próximo año.

La cifra podría crecer aún más, dado que diversos aspirantes, entre ellos algunos legisladores del PVEM, han adelantado que esperarán al arranque formal de las campañas para solicitar licencia. Las ausencias ya representan cerca del cinco por ciento de los 628 integrantes de ambas cámaras.

  • El Tip: la bancada de Morena en San Lázaro se queda temporalmente en 252 curules, ya que José Narro es suplente de Jorge Mendoza.

La magnitud del ciclo electoral explica la prisa. En 2027 estarán en disputa no sólo 17 gubernaturas, sino también la integración de la Cámara de Diputados, congresos locales y cientos de ayuntamientos. Para cada vez más actores políticos, construir estructuras territoriales, tejer alianzas y ganar posicionamiento electoral pesa más que la actividad parlamentaria cotidiana.

Para Gustavo López Montiel, profesor de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tec de Monterrey, el detonante de esta ola anticipada es la propia dinámica interna del partido en el poder.

“Se adelantó obviamente porque el proceso de Morena se anticipó. Normalmente se daba en los tiempos que la ley marca para las precampañas, que es todavía dentro de unos meses, entre enero y febrero del año electoral.

DAN EL SALTO ı Foto: Especial

“Como Morena tiene mucha competencia al interior, porque es una marca que ha tenido relativamente éxito en términos electorales, hay mucha gente en el interior que busca una candidatura. Obviamente están saliendo muchos porque están compitiendo por las mismas candidaturas en espacios similares”, señaló.

López Montiel advirtió que el fenómeno no se limita al ámbito federal: también alcanzará congresos locales y ayuntamientos en casi todo el país.

El analista político Fernando Dworak explicó que normalmente el Congreso “cierra cortinas” tras la aprobación del Presupuesto de Egresos, a más tardar el 15 de noviembre, pero que este año el proceso se anticipa.

Las consecuencias, advirtió, van más allá de la simple sustitución de legisladores por sus suplentes. La salida de quienes encabezan comisiones estratégicas obligará a una reconfiguración interna con costos reales. Como ejemplo, citó al senador Eugenio Segura, que el martes asumió la presidencia de la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional y ese mismo día solicitó licencia.

“La rotación de estas presidencias va a llevar, en la mayoría de los casos, rotación de staff. Si llega una persona con un distinto perfil, va a romper con toda la dinámica de trabajo que se llevaba. Los secretarios técnicos y los asesores son los que llevan el trabajo legislativo. Si hay una rotación, la nueva presidencia va a tener que empezar desde cero a enterarse de los temas”, sostuvo.

López Montiel coincidió en este diagnóstico y apuntó que el trabajo en comisiones, motor real del Congreso, quedará comprometido: “Hay comisiones que obviamente no van a trabajar porque sus presidentes, sus secretarios no van a estar. Eso implica que el Congreso va a dejar de trabajar por lo menos unos dos o tres meses”.

A ello se suma la caída de incentivos para negociar entre fuerzas partidistas. Dworak sostuvo: “Todos los partidos de alguna u otra forma están haciendo sus precampañas. Obviamente van a disminuir los incentivos para negociar desde ahorita, porque todo el mundo va a querer diferenciarse en sus propuestas políticas”. Para López Montiel, si la Presidenta Claudia Sheinbaum tiene pendiente alguna iniciativa relevante, la ventana se cierra pronto. “Si la Presidenta quiere pasar algo, es en este segundo periodo ordinario (que inicia en septiembre) donde tendría que ser, porque el siguiente ya va a estar dentro de las campañas y va a ser muy complicado que los partidos, incluyendo Morena, hagan cosas. Éso les podría afectar electoralmente”, señaló.

El académico no descartó que, de cara al último tramo de la Legislatura, el oficialismo repita el esquema de su antecesor: “Si la Presidenta quiere hacer algo, tendría que aprovechar la mayoría que actualmente tiene Morena, en caso de que la pudiera perder en la elección, como lo hizo López Obrador en la última parte de su mandato”.

Para Dworak, la agenda legislativa fuerte del sexenio prácticamente ya fue desahogada. Aún podrían discutirse iniciativas del Ejecutivo, como combate a la corrupción, compras gubernamentales, regulación del cabildeo y la Ley General de Derechos y Cultura Indígenas, pero los temas polémicos tendrán poco margen: “Para temas que tienen que ver con las agendas propias de los diversos partidos políticos, difícilmente van a pasar”.

A diferencia del primer año de la Legislatura, marcado por la aprobación de las reformas constitucionales prioritarias, el Congreso entra ahora en una etapa en que la competencia electoral se impone sobre la actividad parlamentaria, y la política comienza a jugarse menos en las tribunas y más en los estados donde se definirán las candidaturas.


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