A decir de quienes conocen la entraña de los partidos políticos, los nuevos, Paz y Somos México, arrancan cuesta arriba. Para empezar, deberán contender en las próximas elecciones federales de 2027 sin la posibilidad de establecer alianzas —es decir, sin la chance de hacer sinergia con alguna fuerza consolidada que los pueda arrastrar—, con menos recursos que los partidos vigentes y de larga data, y obligados a obtener tres por ciento de la votación para no perder su incipiente registro. Es una aduana dura, de acuerdo con datos que arroja la consultora Integralia: desde que llegó el nuevo siglo el país vio nacer 11 partidos políticos nacionales, de los que sólo cuatro conservaron el registro después de su primera elección, mientras que el resto desapareció tras su debut en las urnas. Por lo pronto, Somos México ayer ofreció que 20 por ciento de sus candidaturas a la Cámara de Diputados será para madres buscadoras. Ya se verá si esa decisión, que políticamente se ve correcta, puede garantizarle una buena cantidad de votos. Atentos.
• Arropo a Carlos Torres
