Un niño de aproximadamente nueve años fue hallado con vida bajo los escombros tras permanecer más de 72 horas atrapado en un edificio que colapsó en La Guaira, Venezuela, luego de los dos sismos que golpearon al país el pasado 24 de junio. El rescate estuvo a cargo del Batallón de Atención a Emergencias del Ejército Mexicano, integrado al Agrupamiento de Ayuda Humanitaria “Yumare”.
La madrugada del domingo, el equipo mexicano atendió un llamado para auxiliar a personas atrapadas sobre la avenida Corales, en el municipio de Vargas. La búsqueda avanzó con una técnica clave. Los rescatistas pidieron silencio, hicieron llamados y esperaron alguna señal desde los huecos que dejó el colapso.
- El Dato: El personal mexicano fue trasladado el 25 de junio en dos aviones de la Fuerza Aérea y despegó una tercera con ocho toneladas de medicinas y cuatro de equipo de rescate.
“Somos rescatistas del Ejército Mexicano, si hay alguien ahí con vida, haga ruido o grite. ¡Ahora!”, señaló uno de los registros difundidos sobre las labores de emergencia. Ese método permitió ubicar al menor, al que el gobierno venezolano identifica como de 11 años, en un espacio aislado, entre concreto, polvo y restos de la construcción.

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Tras localizarlo, los militares iniciaron labores de corte, penetración y remoción de escombros. El operativo exigió precisión para abrir paso sin alterar el punto donde permanecía el menor. La prioridad, de acuerdo con la información oficial, consistió en extraerlo con vida y reducir riesgos durante cada maniobra.
Personal del Servicio de Sanidad del Ejército le brindó primeros auxilios en el lugar. Luego, el menor llegó al Área de Concentración de Víctimas, instalada en el Campamento Militar del municipio de Vargas, para recibir atención.
Reportes locales indicaron que los equipos de emergencia mexicanos concentraron su despliegue en Caraballeda, localidad de La Guaira, donde binomios caninos rastrearon zonas con mayor daño. Señalaron que el agrupamiento también recuperó 20 cuerpos y otorgó más de 200 consultas médicas.
A la par del rescate, usuarios compartieron en redes sociales videos con llamados a guardar silencio en áreas de búsqueda. Las grabaciones señalaron a motociclistas y personas cercanas a los derrumbes por ruido durante las maniobras de rescatistas, lo que abrió una discusión virtual.
Guardar silencio resulta decisivo, porque permite escuchar golpes, voces o señales mínimas bajo los restos de edificios, señalan expertos y rescatistas con experiencia en este tipo de desastres. En el caso del menor localizado por el Ejército, la técnica de llamado y escucha marcó el primer paso para confirmar que había una persona con vida dentro de la estructura.
El rescate ocurrió en medio de una emergencia que mantiene a la infancia entre los grupos más expuestos tras este desastre natural.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) estimó que 3.9 millones de niñas, niños y adolescentes viven en zonas afectadas por los dos sismos registrados en Venezuela el pasado miércoles.
Otro balance calculó que 1.8 millones de personas requieren asistencia humanitaria, entre ellas 680 mil menores con necesidades de atención médica, agua segura, apoyo psicosocial, protección y espacios seguros.
La labor mexicana convirtió una búsqueda entre escombros en una evacuación con vida, mientras la emergencia mantiene abiertas operaciones para hallar a más personas atrapadas.

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