Comentan que el blindaje al senador sinaloense Enrique Inzunza empieza a cuartearse desde su propia casa, Morena, con la señal de su compañero, el diputado federal Arturo Ávila, quien refrescó su postura sobre que Inzunza debe pedir licencia y desaferrarse de su escaño mientras se aclaran los señalamientos en su contra por presuntos vínculos con el crimen organizado —acusaciones que llegaron desde hace casi 70 días desde Estados Unidos—. Nos dicen que Ávila, en aras de motivar a su correligionario a apartarse del cargo, le señaló que hacer esto no significa admitir culpa alguna, más bien, dijo, se trata de demostrar voluntad de colaborar con las autoridades, como ya lo han hecho otros funcionarios y exfuncionarios igualmente señalados. El detalle de estos exhortos, nos hacen ver, es que ahora la demanda ya viene desde el oficialismo, después de que durante semanas, ésta parecía ser sólo una exigencia de la oposición y de quienes cuestionan abiertamente al legislador. Ojo ahí.
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