Es cierto que para ser diplomático hay que parecerlo; sin embargo, Guillermo Zamora Villa, embajador de México en Nicaragua, nos comentan, exageró en el mensaje de felicitación que recién mandó a Daniel Ortega y a Rosario Murillo. Es sabido que Ortega acaba de anunciar que en su país ya no volverá a haber elecciones, desatando con ello una controversia internacional a causa de la forma burda en la que ha venido consolidando su dictadura. “Compañero comandante Daniel Ortega Saavedra, copresidente de la República de Nicaragua; compañera Rosario Murillo, copresidenta de la República de Nicaragua”, escribió Zamora tres días antes del festejo del 47 aniversario de la Revolución Sandinista —espacio donde se anunció aquello de que no habrá ya jamás elecciones—. “Aprovecho esta oportunidad para expresarles como siempre mi cariño y admiración por nuestro hermano Gobierno de la República de Nicaragua, que está muy bien representado por ustedes como gobernantes”, redactó Zamora. A juicio de quienes saben leer entre líneas, al escrito le escurre miel más que diplomacia e indigna que esa miel sea para endulzar a una dictadura. Uf.
• Los que ya van tarde
