Nos cuentan que el podio alcanzado por el joven ciclista Isaac del Toro en el Tour de Francia abrió una competencia paralela en México. Y no por seguirle los pasos en la montaña en las rutas más demandantes, sino en ver quién se sube primero a la bicicleta del orgullo nacional. Tiene sentido y es totalmente lógica la felicitación que hizo la Presidenta Claudia Sheinbaum. Sin embargo, atrás de ella de inmediato se formó un pelotón político, uno que poco pedalea, pero que siempre busca el modo de llegar a tiempo para la fotografía y para colgarse las medallas ajenas. Cosa de echarse un clavado y no tan profundo a las benditas redes. Es de esperar que pronto aparezcan funcionarios y personajes que jurarán haber seguido la carrera completa del atleta y hasta quienes descubrirán una antigua pasión por el deporte sobre dos ruedas. Isaac llegó al podio con disciplina, talento y miles de kilómetros en las piernas. Los demás intentarán alcanzarlo con un mensaje en redes y oportunismo aceitado. En esa especialidad, varios llevan años entrenando, nos comentan. Uf.
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