Se rompen 11 años de escalada

Cae 20.8% la violencia letal; rezagos siguen

Disminuyen homicidio doloso y culposo, feminicidio, personas desaparecidas y no localizadas y otros delitos contra la vida; tasa nacional no supera en 26.1% el nivel de 2015

Imagen ilustrativa: Cae 20.8% la violencia letal; rezagos siguen Foto: larazondemexico

La violencia letal cedió en México en todos sus componentes por primera vez desde 2015. Durante el primer semestre de este año, el indicador conjunto que elabora la organización México Evalúa cayó 20.8 por ciento y alcanzó su nivel más bajo desde 2017. La mejora, sin embargo, no borra el deterioro acumulado y la tasa nacional aún no supera en 26.1 por ciento la registrada hace 11 años.

Esta medición comprende los indicadores de homicidio doloso y culposo, feminicidio, personas desaparecidas y no localizadas, además de “otros delitos que atentan contra la vida y la integridad corporal”. Esta última categoría corresponde a una clasificación residual de las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), sin que el informe detalle las conductas específicas contabilizadas dentro de ella.

  • 11 entidades registraron más casos de violencia en un año

Al explicar los límites de observar únicamente los asesinatos intencionales, el documento menciona que otras expresiones de violencia extrema —como masacres, homicidios con tortura, mutilaciones, fosas clandestinas y destrucción de cadáveres— no necesariamente quedan reflejadas en la evolución del homicidio doloso. México Evalúa no establece, sin embargo, que todos esos casos formen parte dentro de su indicador de “otros delitos contra la vida”.

Después de alcanzar su punto más alto en 2024, la violencia letal comenzó a descender. El homicidio doloso encabezó la contracción frente al primer semestre de 2025, pero también disminuyeron las otras cuatro categorías, lo que produjo un comportamiento conjunto sin precedente dentro de la serie analizada.

A LA BAJA ı Foto: Especial

A 11 años de distancia, el balance muestra una composición distinta. Los asesinatos intencionales se encuentran ligeramente por debajo de su nivel de 2015, mientras otros delitos contra la vida casi triplicaron su tasa y la de personas desaparecidas y no localizadas aumentó a más del doble. El feminicidio también permanece por encima del registro observado al comienzo del periodo.

La diferencia permite entender por qué la mejora reciente todavía no devuelve al país a los niveles de 2015. La caída de los homicidios redujo una parte del problema, pero el crecimiento acumulado de otras formas de violencia mantuvo elevada la tasa general.

Parte de esa transformación aparece con mayor nitidez al revisar los estados. Entre 2015 y 2026, el homicidio doloso disminuyó en 16 entidades. La suma de esas reducciones equivale a casi 66 puntos de tasa, pero las otras cuatro expresiones de violencia letal aumentaron cerca de 98 puntos en esos mismos territorios. El balance conjunto terminó 32 puntos por encima del punto de partida.

De acuerdo con los datos de esta asociación, “por cada víctima de homicidio doloso que se evitó, aparecieron alrededor de una y media en otras formas de violencia”. Baja California Sur, Quintana Roo, Nayarit, Zacatecas, Michoacán, San Luis Potosí, Nuevo León y Jalisco integran el grupo donde los asesinatos intencionales bajaron respecto a 2015, pero el indicador total quedó por encima del nivel registrado entonces.

Sobre ese escenario, el estudio examinó otra de las claves del debate de seguridad. El Gobierno federal atribuye la reducción reciente de homicidios a su estrategia de debilitamiento operativo de las organizaciones criminales.

México Evalúa puso a prueba esa relación mediante seis variables federales que abarcan detenciones, incautaciones de armas, vehículos, drogas, combustible y desmantelamiento de laboratorios.

Para construir la base, los investigadores revisaron más de mil 800 comunicados de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana debido a que, según el reporte, no existe un registro público oficial con resultados desagregados por estado y mes.

Las solicitudes de información presentadas ante la SSPC y el Secretariado Ejecutivo fueron declinadas. El panel válido cubrió de noviembre de 2024 a junio de 2026, con exclusión de febrero y marzo de este año por reporte incompleto.

Ninguna de las seis acciones mostró por separado una asociación negativa consistente y sostenida con la disminución posterior de asesinatos. De 18 combinaciones entre medidas operativas y plazos de uno, dos y tres meses, 17 presentaron intervalos que incluyeron cero. La destrucción de laboratorios constituyó la única excepción inicial al primer mes, pero la señal cambió en horizontes posteriores y dejó de superar el umbral estadístico aplicado después de las correcciones del análisis.

Cuando México Evalúa analizó en conjunto detenciones, aseguramientos de armas y vehículos, decomisos de drogas, destrucción de laboratorios y recuperación de combustible, encontró una señal de reducción de homicidios sólo durante el primer mes posterior a las acciones.

Después, esa relación desapareció. El estudio concluyó que los datos disponibles no permiten vincular sostenidamente el volumen de operativos federales con la caída de los asesinatos. También aclaró que ese resultado no significa que las intervenciones carezcan de efectos.

El comportamiento territorial refuerza esa cautela. La Federación concentra más actividad en los estados donde ya existen mayores niveles de homicidio, sobre todo mediante detenciones y aseguramientos de vehículos y armas. Para México Evalúa, este patrón muestra que el Gobierno dirige sus operaciones hacia los principales focos de violencia, pero no demuestra que esas acciones expliquen el descenso posterior de los asesinatos.

San Luis Potosí y Zacatecas muestran, dentro del propio análisis, por qué el descenso nacional no puede asociarse únicamente con la cantidad de acciones federales reportadas. La organización señaló que los homicidios disminuyeron 55 y 87 por ciento, respectivamente, pese a que el número de detenciones en ambas entidades no alcanzó un tercio de la mediana del país.


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