Una brecha de dos mil 623 cuerpos separa los registros de las fiscalías estatales de los hallazgos documentados por medios de comunicación en fosas clandestinas entre enero del 2006 y septiembre de 2024. Las autoridades contabilizaron cinco mil 718 personas recuperadas, mientras la revisión hemerográfica reunió ocho mil 341, una diferencia de 46 por ciento, de acuerdo con el informe Trazar la ausencia, caminar la esperanza, de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México.
El contraste es notorio al contabilizar los sitios de entierro. Las fiscalías reportaron cinco mil 152 fosas, 46.5 por ciento más que las tres mil 516 registradas en la base periodística. El estudio comparó información oficial obtenida por transparencia con reportes periodísticos publicados durante casi dos décadas.
Ninguna fuente representa el universo completo. Para evitar duplicidades o sobreestimaciones, la revisión de prensa tomó el número mínimo comprobable y contabilizó, además, 52 mil 305 restos humanos. La información recopilada permitiría elevar los máximos nacionales hasta cuatro mil 71 fosas, 10 mil 365 víctimas y 101 mil 13 fragmentos óseos.
- El Dato: El Análisis de Hallazgos de fosas clandestinas en México también da cuenta de la experiencia que han adquirido las organizaciones de búsqueda en localizar las sepulturas.
Las diferencias se amplían por entidad. La Fiscalía de la Ciudad de México no informó ninguna fosa frente a 18 documentadas en medios. Hidalgo reconoció una contra 24, Querétaro una frente a 10 y Quintana Roo cuatro de 25. En Guanajuato, la prensa registró seis hallazgos por cada uno reportado oficialmente y en Guerrero la relación fue de cinco por uno oficial.
Entre 2013 y 2018, los medios de comunciación documentaron 205 fosas en Guerrero y 34 en Sinaloa, mientras las fiscalías locales no reportaron ninguna. El informe atribuye estas inconsistencias a omisiones o negativas de información, diferencias de clasificación y falta de una metodología homologada.
Guerrero acumuló 416 fosas documentadas por medios, Veracruz 400, Sonora 381, Guanajuato 294 y Jalisco 263. Esas cinco entidades concentran la mitad de los hallazgos de la base hemerográfica. Entre 2022 y septiembre del 2024, los investigadores encontraron al menos un registro en cada una de las 32 entidades.
- 32 comisiones locales de búsqueda hay en México
Jalisco ocupa el quinto lugar por número de fosas, pero concentra la mayor cantidad de cuerpos recuperados, con al menos mil 157 en 263 sitios, equivalentes a 14 por ciento del total nacional. Le siguen Guerrero con 852, Sonora con 655, Guanajuato con 570 y Michoacán con 564. Por municipio, Durango encabeza el conteo con 331 cuerpos localizados, seguido de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, con 314.
Sobre el perfil de las víctimas, los medios permitieron conocer el sexo de mil 506 personas. Los hombres representaron 82 por ciento. La edad sólo apareció en 317 casos y siete de cada diez corresponden a personas de 20 a 39 años. Apenas 77 registros incluyeron profesión u oficio. De ellos, 31 correspondieron a trabajadores del comercio, servicios y economía de plataformas, 18 a labores manuales, 11 al sector salud y asistencia, seis a estudiantes y dos a docentes. También aparecen profesionistas, empresarios, músicos, modelos y periodistas.
El lugar de los hallazgos también rompe con la idea de que las fosas se concentran en parajes remotos. En mil 215 reportes publicados entre 2020 y septiembre de 2024, casi una tercera parte de los entierros clandestinos apareció en predios y 28.3 por ciento dentro de inmuebles privados, como viviendas, ranchos, negocios y construcciones abandonadas. Otra parte se ubicó junto a carreteras, brechas y caminos, espacios que comparten el acceso vehicular.
También en los entornos urbanos el patrón rompe con la idea de que las fosas se concentran sólo en zonas alejadas. En Jalisco, 44 por ciento de los hallazgos analizados apareció dentro de inmuebles privados. El informe describe viviendas, construcciones abandonadas y casas de seguridad donde los cuerpos quedaron ocultos bajo pisos de cemento o en patios, incluso dentro de fraccionamientos habitados de municipios como Tlajomulco de Zúñiga y Zapopan.
Ese mismo patrón aparece en otras entidades. En el Estado de México, ocho de cada 10 de las fosas clasificadas dentro de inmuebles correspondió a viviendas situadas en colonias habitadas. Morelos concentró 40 por ciento de sus casos en domicilios particulares, mientras Nuevo León registró 42 por ciento en casas o ranchos, seis de cada diez de ellos dentro de municipios de la zona metropolitana de Monterrey. Los datos muestran que una parte relevante de los entierros clandestinos quedó insertada en espacios residenciales y no únicamente en terrenos aislados.
La investigación detectó otro problema en lugares que volvieron a utilizarse después de un primer hallazgo. La revisión identificó al menos 23 fosas de uso reiterado y 10 sitios donde aparecieron nuevos entierros en fechas distintas.
En las inmediaciones del Parque Nacional El Veladero, en Guerrero, se documentaron 13 hallazgos entre enero del 2020 y septiembre del 2024, con alrededor de 45 cuerpos distribuidos en 27 fosas. También registró casos en Guanajuato, Jalisco, Sonora y Baja California donde los investigadores encontraron nuevas inhumaciones en espacios previamente intervenidos.
Para las autoras, “las fiscalías deberían registrar el universo completo de fosas clandestinas” y advierten que los datos oficiales muestran menos hallazgos que la prensa en entidades como Guerrero, Guanajuato y Jalisco. La investigación evita establecer una cifra definitiva por las limitaciones de ambas fuentes, pero sostiene que las diferencias permiten identificar vacíos en la documentación institucional y obstáculos para conocer cuántas personas terminaron inhumadas en estos sitios.
